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¿Por qué quiero ser Masón?

templo gran oriente de francia

“Para llegar a ser recibido Masón, es necesario que nos guíe el deseo sincero de adquirir un grado superior de virtud y que el espíritu de curiosidad no sea lo que nos mueva.

Después, lo propondrá a la Logia un Hermano, que habrá estudiado el motivo exacto que determina al Postulante a hacerse recibir Masón, que lo hará plenamente convencido de que el único deseo que le mueve a actuar es ser iniciado en los misterios de la Masonería, lo propondrá en Logia regularmente reunida: el Venerable lo someterá a votación, de la forma acostumbrada. Si es favorable, se fijarán el día y la hora para la recepción del Postulante, y se dará cuenta de ello al Profano, encareciéndole que no falte a la cita que le acaba de dar”.

He traducido estas líneas del Corps complet de Maçonnerie adopté par la Respectable Grande Loge de France (Cuerpo completo de Masonería, adoptado por la Respetable Gran Logia de Francia, que después se convertiría en el Gran Oriente de Francia), publicación anterior a 1763 y que resulta ser la primera en dar a la estampa los rituales completos de los tres grados simbólicos: preparación, apertura y cierre de Trabajos, recepción e instrucción.

Como se puede apreciar en la cita, la calidad de redacción es ciertamente apresurada, por lo que probablemente se trata de la impresión directa de cuadernos manuscritos, que se usaban como “chuleta” en Logia.

Llama la atención, como en otras obras similares, la figura del presentador, hoy en día ciertamente en desuso en muchos ámbitos masónicos.

Una obrita muy interesante, para amantes de la Orden masónica y de la historia.

Otros post sobre las condiciones de admisión:

“Admisión de un profano, en el Régulateur du Maçon

“¿A quiénes admitir en Logia?”

“Contactar con el Gran Oriente de Francia”

“Quiero ser Masón (proceso de admisión)”

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Qué es la Masonería

in search of Freemasonry

Todas las épocas han producido grupos a la vez distantes y presentes respecto al mundo, construyendo sus lazos de identidad tomando como base la búsqueda de conocimientos y el uso de prácticas rituales. La francmasonería y el Gran Oriente de Francia prolongaron esa tendencia. La francmasonería es ante todo, una Escuela del Ser. Para asumir esa misión, el Gran Oriente de Francia no se fija límites, dando a esa fórmula toda su amplitud. La importancia otorgada al amor fraternal, la complementariedad entre las reflexiones simbólicas y sociales, la pluralidad de ritos en su seno y la libertad a Hermanos y Hermanas de poder trabajar en común, constituyen los trazos esenciales de su identidad.

Múltiples aproximaciones permiten definir a la francmasonería como una transposición, en el dominio especulativo, del trabajo de los constructores. El trabajo permanece así, desde ese punto de vista, como valor central de la institución. Se podría por tanto considerar que los francmasones construyen aún templos, tanto interiores (a partir del famoso “Conócete a ti mismo”), cuanto exteriores, para el conjunto de la Humanidad.

En consecuencia, se debe definir a la francmasonería a través de tres componentes, en proporciones variables: una sociedad a la vez fraternal, iniciática y humanista.

Es desde ya, y ante todo, una Fraternidad, puesto que sus miembros, Hermanos y Hermanas, forman una familia elegida, solidaria e igualitaria. Dicha característica, llegada desde el principio de los tiempos, motiva que los miembros de esa antigua fraternidad expresen su deseo de reunirse con seguridad, al amparo de las agitaciones del mundo, con una exigencia de autenticidad en relación a sus presuntas perversiones, (los “metales”).

Ello induce una visión positiva del ser humano, a priori bueno y perfectible, y  numerosas consecuencias morales manifestadas de mil maneras.

Es igualmente un grupo iniciático, puesto que propone, tras un pasaje que simboliza un cambio de estado (de profano, a masónico), un método de trabajo y una búsqueda filosófica, vividos dentro de una disciplina grupal libremente consentida. Se presupone que el conjunto de esos procesos ayuda, por un juego de analogías e interpretaciones personales, a un desciframiento del mundo y a una puesta en escena de la existencia. Tal función es asimismo un componente identitario esencial en la francmasonería.

Finalmente, la francmasonería es una instancia humanista, un lugar de resonancia social y de reflexión respecto al Mundo, una unidad histórica implicada. Ella, o más frecuentemente los francmasones en tanto que individuos, se hallan presentes y comprometidos en la Ciudad, con el objetivo de mejorar a la vez al Hombre y a la Sociedad, extender los lazos de la fraternidad masónica sobre toda la superficie de la tierra, y traducir en combate la exigencia humanista de Libertad, Paz y Justicia.

(Fuente: Memento del Aprendiz -traducción propia-, del Gran Oriente de Francia)

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