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Comunicado de las Logias españolas del GODF

 

Logias españolas del Gran Oriente de Francia

El Comité de Venerables Maestros de las logias españolas del Gran Oriente de Francia se hace eco del siguiente comunicado, emitido el 18 de septiembre por la asociación:

“El Gran Oriente de Francia contra todos los integrismos y sus manifestaciones públicas

 La difusión vía web de una película titulada “Innocence of muslims” ha provocado una semana de violencias, exacciones, saqueos y asesinatos.

Este documento, que poca gente ha visto, no puede servir como pretexto para una escalada de violencia entre pros y anti religiosos tanto en el mundo como en nuestra patria.

Francia es el país de los derechos del hombre y de la libertad de conciencia. El Gran Oriente de Francia reafirma que, frente a los integrismos, a la intolerancia y a los fanatismos religiosos, únicamente la laicidad permite asegurar la paz en la República. La laicidad sigue siendo el fundamento indispensable de la armonía social y de la unidad de la nación.

El Gran Oriente de Francia recuerda su adhesión fundamental al principio intangible de la libertad de expresión, a la laicidad y a su práctica emancipadora para todos los ciudadanos. El “valor laicidad”, distinción entre espacio público y vida privada, preserva la libertad absoluta de conciencia al diferenciar espiritualidad y religión, así como garantiza el principio de estricta igualdad entre mujeres y hombres. La laicidad asegura la tolerancia recíproca y el respeto mutuo, y hace que los seres humanos sean solidarios.”

Reafirmando nuestro compromiso con los principios que animan la convivencia democrática, las masonas y masones españoles del G.O.D.F. hacemos un llamamiento a la sensatez de la ciudadanía para que la paz social, garantizada y fortalecida por la laicidad, deje de verse amenazada por integrismos de todo signo.

 

21 de septiembre de 2012

Comité de Venerables Maestros

Logias españolas del G.O.D.F.

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Caamaño, Pontifex Maximus

 

homo laicus

 

El ministro de Justicia presentó ayer en Madrid el Observatorio del Pluralismo Religioso en España, iniciativa que, en palabras de Francisco Caamaño, “pone claramente de manifiesto el interés de este Gobierno en la profundización de los derechos humanos y, de manera concreta, en la normalización y promoción del derecho de libertad religiosa y de conciencia”. “El Observatorio del Pluralismo Religioso –titular de la noticia en la web del ministerio- ordena de manera práctica y promociona el derecho de libertad religiosa y de conciencia”. ¿Se está inmiscuyendo el Estado en cuestiones religiosas? Se están equivocando, y confunden los términos.

Lo que ha de garantizar el Estado es la convivencia de todos los ciudadanos y ciudadanas en la esfera pública, esto es, social. Y está claro que las religiones, sean las que sean, pertenecen a la esfera privada, íntima. Ambos ámbitos son merecedores de respeto, pero el Estado no debe inmiscuirse en el privado, ni mucho menos “ordenar de manera práctica” o legislar en el terreno de la convivencia religiosa o interreligiosa, pues su sentido y competencia es el público, entre otras cosas porque es el de todos los ciudadanos y ciudadanas, sean estos creyentes religiosos o no.

La iniciativa de este Observatorio no es, en el fondo y en las formas, sino un golpe más al laicismo, tan esencial como ausente. Un Estado –y, que se sepa, el Ministerio de Justicia es parte activa de éste- empleando dinero y energías en facilitar un directorio de lugares de culto está dando sospechosamente a entender que no entiende una existencia fuera de las religiones, con lo que excluye de su concepto de sociedad a quienes no forman parte de ninguna de ellas. Elaborar estos directorios corresponde a las diferentes religiones, no al Estado ni a iniciativas patrocinadas por él. Esto ya se hizo en otras épocas –de siniestra memoria-, con los horarios de misas, se llamó nacionalcatolicismo y fue el combustible de una dictadura.

Un atentado más, otra vez por parte del Estado y del Gobierno, contra un laicismo que parece cada vez más lejano y que, sin embargo, es garantía única de respeto, tolerancia y convivencia.

Vivimos en un país cada vez más multicolor –en razas, creencias, estilos de vida-, lo que sin duda puede enriquecer mucho el mosaico social. Ahora bien, yerran con esta pretendida medida de tolerancia, pues la única herramienta que puede garantizar la paz social es el laicismo, ya que construye un espacio común para todos los ciudadanos y ciudadanas, sean cuales sean sus concepciones de la vida, de la muerte, sus religiones, sus creencias o la ausencia de las mismas.

Cuando el Estado se erige oficiosamente en Pontifex Maximus de cultos y credos, algo huele a podrido en la memoria colectiva. La facilona ecuación del ministro entre libertad religiosa y libertad de conciencia es, eso, tan ingenua como irresponsable. ¡Laicismo, ya!

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