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Admisión de un profano, en el Régulateur du Maçon

bolas blancas y negras para votar en la Logia masónica

El proceso de admisión de un profano en Logia implica, en el Régulateur du Maçon de 1801, a todos los miembros del Taller –no sólo a los Maestros encuestadores o aplomadores-, que se han de procurar informes sobre el candidato. En otros post –aquí y aquí– hemos visto las actuales señas del proceso. Dos son las condiciones básicas requeridas para el candidato a la Recepción:

1.-  Edad: “Ningún profano puede ser admitido antes de haber cumplido los veintiún años”.

2.- Condición: el candidato “debe ser de condición libre y no servil, y dueño de su persona”. Algo más concreto que el vago “libre y de buenas costumbres”.

La admisión sólo se podrá decidir tras la celebración de tres Tenidas:

1ª.- Un Hermano presentador propone al Venerable la candidatura de un profano. Aquél la anuncia a la Logia, sin revelar la identidad del presentador (que podría no conocer, ya que el Hermano puede haber depositado la propuesta, discretamente, en el saco de proposiciones).

El Venerable invita a que todos los miembros del Taller hagan investigaciones sobre el profano propuesto para la iniciación.

2ª.- Los Hermanos que hayan obtenido informaciones sobre el candidato a ser recibido Francmasón, las exponen en esta segunda Tenida, mediante toma de la palabra.

Sobre las conclusiones del Orador, la asamblea vota la continuación –o no- del proceso de admisión, que consiste en la designación secreta, por parte del Venerable, de tres “Comisarios encargados más especialmente de recabar informaciones sobre el profano propuesto”.

3ª.- Para preservar el anonimato de los Comisarios informadores, se recurre al saco de proposiciones (no existe en el Régulateur ningún “saco de aplomaciones”), que se va deteniendo ante cada Hermano de la Logia. Todos –tengan o no algo que depositar- introducen en él su mano cerrada, entre ellos los Comisarios informadores, quienes habrán escrito las breves notas de aplomación en una pequeña hoja sin firmar, muy doblada para que les quepa en la mano cerrada.

El contenido de estos informes, así como de la investigación personal de cada miembro del Taller, queda tipificado en el Régulateur: “no solamente la vida y costumbres del propuesto; sino también conocer el temple de su carácter, la naturaleza de sus inclinaciones habituales, sus defectos y, sobre todo, si no tiene algún vicio que podría constituir razón suficiente para no ser admitido”.

A continuación, se votaba por bolas blancas y negras: si había tres o más negras, el profano es rechazado sin posibilidad de volver a presentarse, y se queman las hojas de informes.

En caso de una o dos bolas negras, se volvería a tratar la candidatura en la Tenida siguiente, en la cual, si sólo hay una bola negra, el Venerable invitará a que el Hermano que la ha depositado le comunique en privado, “fuera de la Logia y bajo el sello del secreto masónico, los motivos de su oposición”.

En esta conversación secreta, el Venerable analizará la gravedad de los motivos de oposición y, si los encuentra de poca importancia, tratará de conseguir que desista el Hermano que votó en negro”.

Finalmente, si en una última Tenida el escrutinio sigue ofreciendo todavía una bola negra, el profano en cuestión es rechazado.

La regla de oro del Régulateur es: “en este caso, se debe preferir conservar un miembro cuyo carácter, espíritu y cualidades conocemos, en vez de adquirir a un extraño a quien desconocemos”.

Un proceso de admisión, como se puede apreciar, serio, riguroso y competente.

Y aún así…

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Quiero ser masón (proceso de admisión)

 

Templo de la Logia Añaza, Tenerife

 

Para ser masón o masona, hay que desear serlo. A continuación, hay que llamar a las puertas de una Logia masónica, bien sea enviando un e-mail a su dirección o manifestándoselo a algún miembro del Taller. Decidirse a decirlo, a llamar, es el primer paso. Obviamente, antes uno ha leído, reflexionado, ha buscado, y cree reunir las condiciones requeridas, extremo que corresponderá decidir a la Logia a cuyas puertas se llama. El proceso de admisión que seguimos en mi Logia es el siguiente, articulado en cinco momentos o pasos:

1.- Entrevista previa: tiene lugar antes de comenzar el proceso de admisión propiamente dicho. El candidato o candidata a la iniciación mantiene un encuentro preliminar con un maestro masón del Taller. En dicha reunión hablan de todo lo que sea menester: preguntas, dudas, inquietudes, aclaraciones, etc, en torno a la Francmasonería, a la Obeciencia, a la Logia… Tras esto, la persona interesada puede darse un tiempo de reflexión, al final del cual opta por solicitar, o no, la admisión.

2.- Solicitud de admisión: si tras la reflexión el candidato o candidata decide, efectivamente, solicitar ser admitido en la Logia, se lo comunica al masón con el que mantuvo la entrevista preliminar. Seguidamente, la Logia le envía dos impresos, que ha de rellenar de su puño y letra:

a) solicitud de admisión,

b) noticia autobiográfica: documento en el que el candidato o candidata se presenta ante sus eventuales compañeros de Taller, contestando a diversas consideraciones en diferentes apartados de su vida personal, académica, laboral y social.

A la recepción de la antedicha documentación, la Logia se cerciora –mediante un proceso de duración variable- de que quien solicita ser recibido francmasón o francmasona no haya sido previamente rechazado por alguna otra Logia de la Obediencia. Tras esto:

3.- Aplomaciones: se llama así a tres entrevistas que, sobre diferentes ámbitos de su vida, personalidad y relaciones, mantendrá el candidato o candidata con tres diferentes maestros masones de la Logia a cuyas puertas ha llamado. La identidad de los entrevistadores no es conocida por el resto de miembros de la Logia, sólo por el Presidente (Venerable Maestro). El Taller se pone en contacto con el candidato o candidata, se acuerdan las fechas, horas y lugares para la celebración de estas aplomaciones y, finalmente, cada maestro entrevistador elabora un informe que, en día acordado, será leído en la reunión (Tenida) de la Logia para, a continuación, efectuar una votación sobre la eventual admisión del candidato o candidata a la iniciación masónica. A continuación, se vota. Si la votación resulta positiva, se informa más tarde a los solicitantes.

4.- Pase bajo venda: se cita al candidato o candidata cuya admisión fue aprobada, se le conduce a los locales de la Logia y, con los ojos vendados para garantizar su propia libertad y discreción, se le introduce en el Templo. Allí, todo hermano o hermana del Taller que así lo desee puede interrogarle acerca de diversos temas de importancia para su eventual vida masónica. Acabado el interrogatorio, la Logia vuelve a votar sobre la admisión de la persona en cuestión. Si la votación resulta positiva, se informa a los solicitantes y se les convoca para ser recibido masón o masona.

5.- Recepción o Iniciación.

Este es el procedimiento que seguimos en mi Taller, en conformidad con lo dispuesto en el Gran Oriente de Francia.

He tratado de exponer exclusivamente los pasos, sin especificar las condiciones requeridas en los candidatos o candidatas que solicitan el ingreso en francmasonería, lo que ha sido objeto de otros post del blog.

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