Ritos GODF

Rito Francés de referencia

El Rito Francés utilizado por todas las Logias del GODF a partir de su creación y por una gran mayoría para la realización de sus trabajos, ha sabido conservar, en lo referente a aspectos fundamentales, los usos de origen introducidos en el continente al principio del siglo XVIII, así como desarrollar formas específicas, coherentes y adaptadas a la Masonería y sus evoluciones.

El Rito Francés es sin duda alguna el Rito más antiguo practicado en Europa continental. Cuenta con la ventaja de tener su fuente originaria en aquello que se practicaba en la época de Anderson, allá por 1723, proviniendo de los que recibieron el nombre de “Modernos”, todo lo cual le confiere una legitimidad y regularidad incontestables.

Implantación de los usos masónicos en Francia

Lo que nos han transmitido sin lugar a duda los operativos que nos preceden bajo la denominación de “francmasones”: utilización de un local cerrado llamado Logia, respeto a las reglas, transmisión de una cultura, y de un saber hacer y oficio.

Las primeras Logias se fundan probablemente después de 1688, a menudo con el apoyo de los partidarios de los Estuardo refugiados en Saint Germain en Laye, esto es, con una impronta escocesa e irlandesa. Sin embargo, los representantes de la Gran Logia de Londres, creada en 1717, toman rápidamente el relevo e imponen sus reglas:

El local ocupa un espacio, orientado, que parte de dos columnas y va hacia la fachada simbólica del Templo. El Maestro de la Logia está en “el Oriente” y los dos Vigilantes (Inspectores) se ubican en el Occidente. Forman así un triángulo. El papel de otros eventuales Oficiales –Secretario, Tesorero- todavía fluctúa.

Se coloca un cuadro en el suelo o sobre una mesa, que representa la Logia, en torno al cual los Hermanos, en pie, se alinean a un lado y a otro para luego sentarse. Este “cuadro de la Logia” está adornado con diversos instrumentos simbólicos y con la letra G, que representa la Geometría (“objeto de la Masonería”). Tres grandes luces, tres velas encendidas dispuestas en torno al cuadro, iluminan el conjunto y representan el Sol, la Luna y al Maestro de Logia.

La columna situada a la izquierda entrando, recibe el nombre de J; y la columna de la derecha el de B. Tras un período de incertidumbre, la primera simboliza la Fuerza y la segunda la Belleza. Una tercera columna, imaginaria, situada al Oriente, simboliza la Sabiduría. Los Hermanos entran con el pie derecho y la batería se ejecuta por tres golpes de los cuales los dos primeros son consecutivos.

La recepción del candidato pasa por una preparación (cámara oscura, retirada de todos los metales, preparación de su vestuario, ojos vendados) y una triple deambulación; luego, por la asunción de una obligación con el compás, realizada mientras se da lectura a los “castigos”. Se le entregan seguidamente su mandil y unos guantes.

Parece que la masonería en su origen no conoció más que dos grados:

I- El grado de Aprendiz que acaba de entrar, basado en la comunicación de dos palabras, J y B, con un signo gutural, un signo pectoral y un toque.

II- El grado de “Compañero de oficio”, que implicaba una palabra descompuesta en dos partes, M-B, y un toque llamado “cinco puntos de la Cofradía”.

Entre 1730 y 1740, el primer grado de origen se desdobla (Aprendiz, Compañero) y el segundo grado pasa a convertirse en un tercero (Maestro), con un contenido enriquecido por la entonces reciente leyenda de Hiram, aparecida en los años 1720, y que consiste en una dramaturgia que termina convirtiéndose en un texto básico, fundando tanto del origen como de la unidad de la cultura masónica. Esta división, el deseo de sacralizar el lugar de reunión y la necesidad de dar una profundidad al Oriente, van a modificar la organización del espacio utilizado.

Evoluciones propias de la Masonería francesa

Tras el período de implantación, evoluciones específicas de Francia aparecen en torno a 1740, estando integradas por aportes herméticos y marcadas influencias caballerescas y monásticas.

Esto se traducirá principalmente en el empleo de la espada en las ceremonias, la evolución del modo en que se recibe a los neófitos y la llegada de palabras nuevas (Orden, Venerable, lenguaje militar en los ágapes, aclamaciones tales como “Vivat”); también por la importancia que se le atribuye a la cuestión del evangelio de San Juan y, de forma general, por el creciente valor que se le otorga a la Biblia. En realidad, es una multitud de innovaciones de lo más diverso lo que aparece a mediados de ese siglo.

La representación mental del lugar de reunión cambia porque la idea de que la reunión de los Hermanos se hace en torno a la Logia (el Cuadro) y se celebra en “un espacio pavimentado en forma de mosaico”, ante la fachada imaginaria del Templo, al Oriente, deja lugar a una noción alargada del propio Templo. Esta nueva noción, poco a poco integra mentalmente el espacio pavimentado, que acaba convirtiéndose en el Pavimento Mosaico, desplazando lo que ahora conocemos como Parvís al exterior de las columnas. Los Maestros se reservan un Santuario o “Cámara del Medio”, situado en consecuencia más allá de un Oriente que toma realidad con un volumen propio.

A mayor abundamiento, una confusión en torno al significado atribuido a la palabra inglesa pillar, va a llevar a algunas Logias a colocar en el centro de la Logia tres pilares, Sabiduría-Fuerza-Belleza y a prescindir de la función original de las columnas de entrada. Finalmente, poco a poco, la apertura de la Logia se hace de manera más solemne, con aspectos recitativos y repetitivos que tienen lugar entre los tres malletes, apareciendo también otros Oficiales (Orador, Limosnero, Arquitecto). Bastante más tarde se impondrá el hecho de contar con un número de diez Oficiales.

La codificación del estilo francés

Son varios los datos a tener en cuenta para apreciar la unificación ritual que el Gran Oriente de Francia pondrá en práctica a partir de 1773, fecha de su unificación bajo la forma de una Obediencia de nuevas características. En todo caso, estas etapas han conducido a constituir la Masonería tal y como la conocemos hoy día.

En un contexto de rivalidades, la fundación del Gran Oriente de Francia en mayo de 1773, introduce un principio de unidad y coherencia obediencial y ritual. Poner fin a la inamovilidad de los Venerables e instituir un principio de autoridad a la vez asambleario, democrático y centralizado supone también unificar y racionalizar los usos masónicos.

Harán falta trece años para llegar a esto. La primera Comisión (integrada por Bacon de la Chevalerie, Stroganoff y Toussaint), y sobre todo después, tras 1776, la segunda Comisión (con Guillotin, Morin, Brest de la Chausée y Savalette de Langes), investigan en profundidad.

Roettiers de Montaleau, que dirige el Gran Oriente entre 1795 y 1804 llevando el título de Gran Venerable en ausencia entonces del de Gran Maestro, es quien está en el origen de la redacción de un Rito unificado y codificado y que fue impreso sin autorización en 1801 bajo el nombre de “Regulador del Masón”.

Esta regulación del conjunto proporciona a la inmensa mayoría de las Logias del país una herramienta que podemos calificar como una síntesis razonable, concisa y con formas rituales equilibradas. En los dos decenios siguientes los actos esenciales del ritual permanecen fieles al ceremonial, profundizándose en el mismo; así, el fondo original se preserva y valora. Por otro lado, el conjunto se descristianiza. De hecho, la comparación con los manuscritos de los que se dispone correspondientes a mediados de siglo, muestra que la codificación afecta fundamentalmente aspectos menores, relativos a la organización de la vida de la Logia, las decoraciones masónicas y otros elementos periféricos del ritual.

El ritual Francés Moderno, así llamado a principios del siglo XIX, se corresponde con un procedimiento claro y preciso presente desde el año 1740, codificado y adoptado en 1786 e impreso finalmente en 1801.

El ritual será modificado dos veces en la segunda mitad del siglo XIX. Primero por Murat, que elaboró una versión corta, limpia y probablemente la más auténtica y fiel. Y luego por Amiable en un momento en que el racionalismo, positivismo y cientifismo están en alza. Pruebas y viajes fueron sustituidos por largos discursos en función de las tendencias del momento.

Hay que esperar hasta mediados del siglo XX para que Arthur Groussier haga votar, en el Convento de 1935, una versión que volvía en parte a las formas anteriores. Dicha versión será utilizada a partir de 1945. También en la segunda mitad del Siglo XX, una versión editada en 1970 modifica el ritual simplificando viajes y pruebas.

Hay señalar que el Rito Francés Moderno no es diferente del de 1786 o 1801 y que no hay ninguna razón que legitime el pensar que pueda existir un Rito Francés “Antiguo”.

Rito Francés Moderno Restablecido

El Rito Francés en el siglo XVIII

La Francmasonería especulativa se implanta en Francia hacia 1725 a raíz de la llegada de británicos emigrados por razones políticas o religiosas. De estos, los que llegan a París son frecuentemente nobles procedentes generalmente de Londres. Traen en su equipaje el ritual en uso en la capital inglesa por aquella época, el de la Primera Gran Logia de 1717. Se trata, pues, del ritual llamado “de los Modernos”, como se les llamará a partir de 1751, cuando se erija una nueva Gran Logia que reivindicará para sí –cómo no- el título de “los Antiguos”. Así, es una Masonería de tipo “Moderno”, es decir, paradójicamente anterior a la llamada “de los Antiguos”, la que se implantará en Francia. Cuando se compara la divulgación del ritual de la primera Gran Logia de Londres, el célebre Masonry dissected publicado en 1730, y las divulgaciones de los usos masónicos franceses impresos alrededor de 1745, como L´Ordre des Francs-Maçons trahi, se constata la enorme proximidad entre ambos textos. La Orden va a desarrollarse en las grandes metrópolis de provincias y es el ritual de los “Modernos” el que se va a difundir en Francia en el siglo XVIII. Se trata, por otra parte, del único ritual conocido por los grados azules y este Rito “de los Modernos”, traducido al francés, se convertirá más tarde en el Rito Francés, no teniendo en un principio nombre alguno. Se trata solamente de ceremonias de la Masonería simbólica.

La fijación del Regulador del Masón

Cuando en 1773 la profunda reorganización de la Primera Gran Logia condujo a su transformación en Gran Oriente de Francia, ésta viene acompañada de un tren de reformas. La nueva administración masónica debía naturalmente tratar, en un momento o en otro, la cuestión de los rituales. En su segunda asamblea, el 27 de diciembre de 1773, el Gran Oriente decide que “Exigiendo la redacción de los grados masónicos grandes luces y mucho celo por parte de los Hermanos que quieran ocuparse de ello, el G.·.O.·. ha establecido una comisión especialmente encargada de este trabajo y ha nombrado a los Muy Respetables Hermanos Bacon de la Chevallerie, Conde de Stroganoff y Barón de Toussaints, Comisarios para preparar esta gran Obra”. Tras este brillante comienzo y en detrimento de la calidad eminente de los masones que la componían, las actividades de la comisión parecen haber sido bastante limitadas. ¡No será, en efecto, sino 8 años más tarde cuando la cuestión de los grados sea recordada de nuevo! El 26 de enero de 1781, la quincuagésimo nona asamblea de la Gran Logia del Consejo se reunió, y ese día: “el Objetivo de la reunión era abordar la redacción de los grados”. Por tanto, las instancias del Gran Oriente van a implicarse realmente en “esta gran Obra”. Dada la importancia del desafío, preocupados por trabajar colectivamente y asumir todas las competencias, la tarea será primeramente confiada a la “Asamblea de las tres Cámaras Reunidas” que reagrupa las Cámaras de Administración, París y Provincias, o sea las tres principales instancias de dirección del Gran Oriente.

El Hermano de Lalande inaugurará el trabajo proponiendo un proyecto de ritual de aprendiz. Las proposiciones y debates en torno a los tres grados simbólicos movilizarán a la Asamblea de las Tres Cámaras a lo largo de todo el año 1781. Así, en la vigésimo quinta reunión, el 13 de julio de 1781:

El Venerable Hermano Salivet propuso entonces diversas máximas para ser colocadas en la sala de reflexión. Las Tres Cámaras eligieron cinco de ellas que fueron redactadas como sigue:

1º Si sólo te trae aquí la curiosidad, vete.

2º Si temes que se descubran tus faltas, estarás mal entre nosotros.

3º Si eres capaz de disimular, tiembla, pues se te descubrirá.

4º Si pretendes distinciones humanas, sal, pues no las conocemos.

5º Si tu alma siente terror, no vayas más lejos.”

Se encontrarán, naturalmente, estas cinco máximas en el Regulador del Masón, que presenta una sexta, añadida probablemente en el transcurso de los trabajos. La obra progresa y, a comienzos de 1782, a una pregunta de la R.·.L.·. La reunión de los elegidos, de Montpellier, se hace saber que “El Gran Oriente enviará sin falta a las Logias la Redacción de los tres primeros grados”. La respuesta era un poco optimista: en efecto, por razones que ignoramos, en lugar de concluir, la Asamblea de las Tres Cámaras reenvía el dossier a una cuarta cámara recientemente creada, la Cámara de los Grados. Se retoman los debates y se reexaminan todos los grados. Señalemos que se encarga frecuentemente al Hermano Roettiers de Montaleau hacer la síntesis de las contribuciones e integrarlas en el texto en construcción. Es además él quien –por un revelador concurso de circunstancias- se encontrará siendo el redactor de la última ersión de cada uno de los tres grados simbólicos elaborados a instancias del Gran Oriente. El reexamen, que es, forzoso es decirlo, una reelaboración de la Cámara de los Grados, va a llevar nuevamente muchos años. Así, en enero de 1785, “habiendo demostrado algunos Hermanos que era importante terminar el trabajo de los grados simbólicos, se sometió a deliberación y la Cámara ha ordenado que sean invitadas las otras Cámaras a unirse a ella, para pedir al Gran Oriente que fije un período durante el cuál los comisarios encargados del examen de la Redacción de los tres grados simbólicos sean urgidos a terminarla; y, entendido que fueron designados el 24 de junio pasado, la Cámara pide al Gran Oriente que establezca la finalización del trabajo para un plazo de tres meses, tras el que lo remitirán al Gran Oriente en el estado en que se encuentre”. Sabia decisión –doce años después de la creación de la primera comisión de rituales-, la fijación de los textos de los tres grados simbólicos por el Gran Oriente va por buen camino… de finalización. Efectivamente, después de algunas últimas modificaciones de detalle, el 15 de julio de 1785, es decir “el decimoquinto día del quinto mes del año de la Verdadera Luz cinco mil setecientos ochenta y cinco, el Gran Oriente de Francia, regularmente convocado y fraternalmente reunido en el punto geométrico únicamente conocido por los verdaderos Hermanos, en un lugar muy iluminado, muy regular y muy fuerte donde reinan el silencio, la paz y la equidad, a mediodía en punto […] el Gran Oriente se ocupó del asunto para el cual se había reunido extraordinariamente, concerniente al examen definitivo de la redacción de los tres primeros Grados”. El mismo día, el Gran Oriente adopta el ritual de Aprendiz, el del grado de Compañero será votado el 29 de julio de 1785 y el ritual de Maestro el 12 de agosto. No se dispone, desafortunadamente, en el anexo a las actas, de los textos votados por el Gran Oriente. Sin embargo, gran número de elementos y detalles evocados en los debates muestra que se trataba efectivamente del texto difundido por el Gran Oriente en forma de copias manuscritas en la segunda mitad de los años 80 del siglo XVIII e impreso en 1801 con el título de Regulador del Masón. Al descubrir que han sido necesarios doce años de debates, de procedimientos, de reenvíos de cámara a cámara, podría uno estar inquieto acerca de la fidelidad del resultado al patrimonio ritual original de la Masonería francesa.

Sepultada bajo comentarios, opiniones, contribuciones, la tradición de la primera Masonería francesa ¿no habrá sido desfigurada por la fastidiosa labor de las cámaras del Gran Oriente? Cuando se examina el texto del Regulador del Masón se queda uno, al contrario, sorprendido por su fidelidad a los rituales de los años 1740-1760 tal como se les puede conocer por las divulgaciones. Globalmente, el trabajo del Gran Oriente se concentró en la formulación de los textos –con una toma de partido por la sobriedad y la autenticidad- y la elaboración de cierto número de reglas (mayoría necesaria en el seno de la Logia para presentar un profano a la iniciación, plazo mínimo para pasar de grado, fórmulas propuestas para la meditación de los impetrantes…). A partir de esta época, el Regulador del Masón va a ser considerado el texto de referencia para el Rito Francés.

Evolución de los rituales en el siglo XIX y retorno a las fuentes de 1955

Al comparar los dos textos de referencia que son el “Regulador del Masón”, para el Rito Francés, y la “Guía de los Masones Escoceses”, para el Rito Escocés Antiguo Aceptado, se constata que no se diferencian en origen por un carácter más o menos simbólico. Su diferenciación en dicho sentido es un fenómeno de finales del siglo XIX. En tal época, el Rito Francés era practicado por la inmensa mayoría de Logias de Francia. Estuvo, pues, sometido a la ideología de la mayoría de los Masones de los años 1860-1880. Así, fue reescrito a la luz de las corrientes intelectuales en boga y especialmente del positivismo. No se conocían el psicoanálisis y el inconsciente y todo este simbolismo parecía revelar puerilidad o superstición. Las versiones Murat (1858) y Amiable (1885) reducen la presentación de los símbolos de los diferentes grados a la porción congrua y los reemplazan por discursos morales y alegóricos sobre el bien y el mal. Es Arthur Groussier quien, en el período de entreguerras, abogará por un retorno a las fuentes simbólicas del Rito Francés. Los que con cierta condescendencia hablan del “Ritual Groussier” cometen un contrasentido. El texto establecido bajo la dirección de Arthur Groussier y adoptado en 1938 y después en 1955 marca un principio de vuelta del simbolismo al ritual de referencia del Gran Oriente.

En aquellos años 1880s marcados por el positivismo, los Hermanos interesados por el simbolismo –incluso los procedentes del Rito Francés, como Oswald Wirth– se agruparon en los talleres del Rito donde les parecía que eran más libres para trabajar según sus gustos. Es en esa época cuando aparece la idea de que el REAA sería más simbólico. La escuela de Oswald Wirth, antiguo secretario de Stanislas de Guaïta, sobrecargará además el REAA de elementos tomados prestados del ocultismo, ¡prontos a retirar los símbolos tradicionales que no se plegaban a su interpretación!

Esta vuelta del interés por el simbolismo que se percibe desde comienzos del siglo XX tendrá también como consecuencia el despertar en el Gran Oriente de Francia, en 1913, del Rito Escocés Rectificado.

El movimiento impulsado por Arthur Groussier se prolonga durante la reconstrucción de la Obediencia tras la Segunda Guerra Mundial. Hermanos versados en los estudios iniciáticos deseaban revivificar todas las potencialidades simbólicas de la tradición masónica francesa.

Estos lamentaban especialmente que los Masones del Gran Oriente de Francia interesados por el simbolismo fueran conducidos al abandono del Rito Francés, Rito tradicional de la Obediencia, para unirse a una Logia de REAA, considerado más simbólico. Pensaban que se podían conciliar orientación simbólica y fidelidad a la tradición ritual del Gran Oriente de Francia. Con la benevolente anuencia de Francis Viaud, se decidió resucitar una versión tradicional del Rito Francés. Esto condujo a la creación de la R.·.L.·. del Deber y de la Razón en 1955. Dos posibilidades se ofrecían a los partidarios del despertar tradicional del Rito Francés:

– o la utilización tal cual del Regulador del Masón, fijado por el GOdF en 1786 e impreso en 1801,

– o reconstituir, sobre la base del Regulador del Masón, pero con algunos añadidos extraídos de documentos del siglo XVIII, un ritual del Siglo de las Luces tal como había sido efectivamente practicado por las Logias. Esta segunda solución suponía una suerte de empresa de restitución, de “restauración”, en el mismo sentido en que se restaura un cuadro.

Por diversas razones, se optó por la segunda solución. Precisemos que ambas presentaban textos bastante próximos. Los “restauradores” del Rito Francés tradicional quisieron encontrar un nombre que diera sentido al resultado de su investigación. Lo bautizaron, pues, Rito Francés Moderno Restablecido. La expresión “Rito Moderno” debe, naturalmente, ser leída como Rito de tipo “Moderno” –es decir, que se inscribe en la tradición de la Primera Gran Logia, llamada de los “Modernos”-, “Francés” porque se trata de la versión implantada en Francia en 1725 y traducida al francés, en fin “Restablecido” para indicar que este texto era el resultado de un trabajo de restitución.

Este “nuevo” ritual tradicional tuvo cierto éxito. Se implantó especialmente en algunas Logias del Norte, del Este y del Sureste. A partir de entonces, otras Logias interesadas en una perspectiva esencialmente simbólica decidieron utilizar, tal cual, el Regulador del Masón. Hoy día entre las Logias del Gran Oriente de Francia que practican una versión tradicional del Rito Francés se encuentran ambas opciones (cualesquiera que fueren las apelaciones, a veces fantasiosas, del Rito Francés: 1783, 1891, “Tradicional” o incluso “Antiguo”).


Los “padres” del Rito Francés

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En 1786 propone el Gran Oriente de Francia un texto de referencia para los tres grados azules. Dicho documento se difundió en forma de copias manuscritas.

Pasada la Revolución, en 1801 se imprimen los rituales con el título de “Regulador del masón”.

En 1858, se publica una nueva revisión del Rito Francés, llamada de Murat por el nombre del Gran Maestro del Gran Oriente de Francia que la encargó. El texto no es muy diferente del del Regulador.

Tras el Convent de 1877 (en que el Gran Oriente de Francia eliminó la obligatoriedad de la dedicatoria de Trabajos a la gloria del Gran Arquitecto del Universo, así como la obligatoriedad de la creencia en dioses y en la inmortalidad del alma para ser admitido en Francmasonería), se le hicieron al ritual algunos retoques más fuertes. En 1879, el Gran Colegio de Ritos, encargado por el Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia, hizo desaparecer del ritual las fórmulas más abiertamente religiosas.

En 1886, una comisión de doce miembros presidida por Louis Amiable efectúa una nueva revisión, aprobada por el Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia. El nuevo ritual francés tiene marcado carácter positivista.

El ritual Amiable, un poco modificado en 1907 con Jean-Baptiste Blatin, seguirá así hasta 1938.

En 1938, por iniciativa de Arthur Groussier, entonces Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, se aprueba un nuevo modelo de rito. La nueva versión intenta un retorno a las fuentes simbólicas del Rito Francés.

En 1955, se imprime y difunde la versión definitiva del ritual Groussier, ligeramente arreglado a expensas de Paul Chevalier.

También en 1955, con autorización de Francis Viaud, por entonces Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, se decide despertar el Rito Francés en su versión original. A tal efecto se crea la Logia del Devoir et de la Raison. Aunque sus miembros hubieran podido utilizar el modelo impreso del Regulador de 1801, prefirieron intentar reconstituir el rito a partir de éste, pero incluyéndole ciertos añadidos, sacados de diversos documentos del siglo XVIII, un ritual bastante próximo al practicado por la incipiente masonería francesa. Así nació el Rito Francés Moderno Restablecido.

Apuntes históricos


El Rito Moderno

El 24 de junio de 1717, cuatro Logias de Londres y Westminster se constituyeron en una Gran Logia, que bien pronto prosperó. En 1723 publicó, firmadas por James Anderson, sus primeras Constituciones. La Masonería se expande, no sólo por Inglaterra sino por gran parte del mundo, imprevista expansión que causó numerosos problemas administrativos: el rápido crecimiento de nuevas logias hacía difícil cierta coordinación, lo que desembocó en una crisis que acabó en escisión.

Efectivamente, el 5 de diciembre de 1753, algunas logias constituyeron en Londres una segunda Gran Logia y, por tanto, una nueva Obediencia masónica, que se llamó Gran Logia de Libres y Aceptados Masones según las Viejas Instituciones. Reprochaban a la primera Gran Logia el haberse apartado de los antiguos usos, de ahí la adopción de dicho título. La nueva entidad masónica no es que se pueda considerar exactamente una escisión de la primera, pues la mayoría de los miembros de aquélla no provenían de logias de la Obediencia, sino que eran masones operativos y especulativos procedentes, sobre todo, de Irlanda; lo que explica el rápido establecimiento de excelentes relaciones entre la nueva Gran Logia y las Grandes Logias de Irlanda y Escocia.

Este nuevo cuerpo masónico encuentra en el irlandés Laurence Dermott un singular impulsor. Dermott acuñó, para referirse despectivamente a los masones de la primera Gran Logia (los más antiguos), el término de “Modernos”, y para los miembros del nuevo cuerpo (más reciente) el de “Antiguos”.

De este modo, al rito masónico más antiguo, el de la Gran Logia de 1717 (llamada por Dermott de los “Modernos”) se le llama Rito Moderno, en contraposición con el rito masónico más reciente, el de la Gran Logia de 1753 (llamada por Dermott de los “Antiguos”), al que sus adeptos pasan a llamar Rito Antiguo, siendo en realidad el más reciente.

Dicho Rito Moderno fue el practicado en Francia –procedente de Inglaterra- por las primeras logias allí establecidas, por la Gran Logia, que dio nacimiento directo al Gran Oriente de Francia.

En 1801, el Gran Oriente de Francia publica el Régulateur du Maçon, en la estricta tradición del Rito Moderno.

El Rito Francés

Está fuera de toda duda que la Masonería azul practicada en Francia en el siglo XVIII provenía directamente, en lo esencial, de la Gran Logia de 1717.

En dicho terreno –Logias azules-, no fue regla en la Francia del XVIII la pluralidad de ritos. La práctica totalidad de Logias trabajaban en el mismo rito, el Rito Moderno traído de Inglaterra, hijo de la Gran Logia de los Modernos de 1717.

Es curioso: el rito masónico practicado en Francia durante el siglo XVIII no tenía nombre. Cosa lógica, pues no necesitaba diferenciarse de otros –inexistentes- ritos masónicos. Ni siquiera se le denominaba (Dermott, 1753) Rito Moderno, pues el pretendido Rito Antiguo no había llegado aún a Francia.

La denominación Rito Moderno se introducirá en Francia en el siglo XIX, por influencia inglesa, y se empleó como equivalente a Rito Francés.

En todo caso, ambas denominaciones se hicieron necesarias en el XIX francés, por la aparición de más ritos y, por tanto, la necesidad de ponerles nombre para distinguirlos unos de otros.

El Gran Oriente de Francia hace suya la denominación de Rito Francés después de 1786, confiriéndole al nombre un carácter oficial. Curiosamente, en Bélgica, donde se trabaja el mismo rito, se le llama preferiblemente Rito Moderno.

Así pues y a modo de inconclusa conclusión, el título de Rito Moderno nos entronca directamente con los Modernos de la Gran Logia de 1717 y el de Rito Francés es su denominación oficial.

Rito Escocés Antiguo Aceptado

En 1804, se crea en París una nueva Obediencia, la “Gran Logia General Escocesa”. Quiere ser la guardiana del “Rito Antiguo Aceptado”. Los miembros de esta nueva Gran Logia son en gran parte franceses de “las Américas” que regresaron a la metrópoli tras la caída de Santo Domingo. En sus equipajes traen usos masónicos muy diferentes de los que se practicaban en la Francia de la época, tanto para los grados simbólicos como para los altos grados. Para los grados simbólicos, se refieren a la otra gran corriente de la primera Francmasonería especulativa británica, la Masonería llamada de los “Antiguos”, que, aparecida en Londres en 1751, había permanecido desconocida en Francia durante todo el siglo XVIII, en el que las Logias practicaban los ritos que habían recibido de la primera Gran Logia de Londres a mediados de los años 1720. Por el contrario, la Masonería de los “Antiguos” estaba muy implantada en los Estados Unidos. A algunas decenas de kilómetros de las costas americanas, las islas francesas sous le vent habían mantenido frecuente contacto con esta corriente masónica y había en Santo Domingo una Gran Logia Provincial de los “Antiguos”. En lo referente a los altos grados, los franceses de las Américas continuaban practicando un sistema de 25 –más tarde, 33- grados que habían recibido de Francia en 1761. En París, por el contrario, este sistema había desaparecido en los años 1770-1780 para dejar paso a la codificación de los altos grados en 4 o 5 órdenes, adoptada por el Gran Oriente de Francia. Los adeptos del Rito Antiguo Aceptado atrajeron, por otra parte, a su causa a los masones que desde 1802 –con el nombre de “Escocés”- rechazaron la estandarización de los altos grados llevada a cabo por el Gran Oriente. La Gran Logia General Escocesa reunirá, pues, bajo el estandarte del “Rito Escocés Antiguo y Aceptado”, particularismos rituales de orígenes y naturalezas muy diversos. La querella de 1804 relanza dos debates clásicos de la Masonería del siglo XVIII, pero que rozaban entonces universos masónicos bastante separados: la escisión en Gran Bretaña entre “los Modernos” y “los Antiguos”, esencialmente en lo relativo a los grados simbólicos; el conflicto en Francia entre el Gran Oriente y “los Escoceses”, sobre todo –aunque no únicamente- en la cuestión de los altos grados. Si el Rito Escocés Antiguo Aceptado se fija en París en 1804, sus fuentes se remontan más allá, hasta la Francmasonería del siglo XVIII.

El análisis del texto de referencia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado –la “Guía de los Masones Escoceses”- muestra un fuerte parentesco con “Los tres golpes distintos” (The three distinct knocks), divulgación del ritual de la Gran Logia llamada de “los Antiguos”. Recordemos que en 1751 aparecía en Londres una segunda Gran Logia junto a la Primera Gran Logia fundada en 1717. Los “Antiguos” practicaban un ritual diferente al de la Primera Gran Logia, sobre todo en determinados puntos:

1.- Palabras de grado,

2.- El Primer Vigilante está colocado a Occidente, frente al Venerable Maestro, y el Segundo Vigilante en mitad de la Columna de Mediodía, frente a la Columna de los Aprendices.

Con espíritu polémico, la nueva Gran Logia de “los Antiguos” calificaba a la Primera Gran Logia de “Modernos” (que eran en realidad, como hemos visto, los más antiguos). Lo que en su origen era un mote, fue finalmente consagrado por el uso, y la expresión Gran Logia de “los Modernos” designa ahora a la Masonería aparecida en 1717. Los historiadores creyeron durante largo tiempo el discurso oficial de “los Antiguos”: habrían sido secesionistas preocupados por volver a los usos tradicionales, que habrían sido maltratados por la Primera Gran Logia.

Esto no era cierto. Los “Antiguos” procedían, en su mayoría, de la inmigración irlandesa en Londres y, por tal motivo, se les dispensó una acogida hostil en las Logias inglesas. De ahí la preocupación de aquellos por constituir una organización en la que estuvieran ellos solos. Las diferencias rituales no venían de innovaciones de la Primera Gran Logia, sino del hecho de que en Irlanda, y parece que también en Escocia, se había reorganizado el patrimonio ritual inicial de la vieja Masonería operativa, de manera un tanto diferente. Así, en el siglo XVII, la Palabra del Masón en primer grado era, a la vez, J y B (a la pregunta: ¿J? se respondía: B).

Cuando se reformulan los rituales en los años 1720-1730, y se dividen en dos grados los “secretos” del viejo grado de Aprendiz Recibido, los ingleses pusieron J en primer grado y B en segundo, e irlandeses y escoceses hicieron lo contrario.

El ritual de “los Antiguos” no es ni más ni menos simbólico que el de “los Modernos”. Jerarquiza los símbolos de manera algo diferente y presenta algunas variantes ceremoniales.

A la estructura ritual tomada de la Masonería de “los Antiguos”, los dignatarios de la nueva Gran Logia General Escocesa añaden usos del “Rito Escocés”. Los orígenes de esta corriente particular de la Masonería francesa que, desde Marsella y luego Avignon, pululará en la segunda mitad del siglo XVIII por la Francia meridional y, más tarde, por París, siguen siendo bastante misteriosos. No es imposible que hubiera efectivamente un escocés en los orígenes de la Madre Logia Escocesa de Marsella en 1751. La especificidad de las Madres Logias Escocesas de Marsella, Avignon y París afecta sobre todo a los altos grados. Sin embargo, por razones no muy claras, los grados azules practicados por las Madres Logias presentaban ciertas particularidades, como el lugar de los grandes candelabros alrededor del tapiz de Logia y su puesta en relación simbólica con el Venerable y los dos Vigilantes… Por desliz simbólico se llegó a hablar de grados simbólicos del “Rito Escocés”.

Finalmente, la Guía de los Masones Escoceses adopta en varios puntos las costumbres y preocupaciones de la Masonería francesa de principios del siglo XIX, como la presencia de expertos entre los Oficiales, o ciertos elementos de la Instrucción. Reflejando el interés de la época por el hermetismo y las iniciaciones de la Antigüedad, asociará viajes y pruebas de la iniciación masónica a los cuatro elementos.

El poco gusto de los masones por las querellas entre estructuras llevó rápidamente a los dirigentes del Gran Oriente de Francia y de la Gran Logia General Escocesa a entablar negociaciones para acabar con la división. En pocos días se llegó a un acuerdo y la Gran Logia General Escocesa se funde con el Gran Oriente de Francia, que declara, por su parte, “unir a él todos los Ritos”. Lamentablemente, la aplicación de dicho acuerdo encontró dificultades en lo referente a los altos grados, y se rompió en 1805. Finalmente, se llega a un acuerdo tácito y, entre 1805 y 1816, el Gran Oriente de Francia gestiona los Talleres del 1er al 18º grado, administrando el Supremo Consejo los Talleres del 19º al 33er grado. Finalmente, en 1816, una mayoría de miembros del Supremo Consejo de los Soberanos Grandes Inspectores Generales del 33er y último grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado decide volver a unirse al Gran Oriente de Francia.

Desde de esta época, los 33 grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado se han venido practicando en el Gran Oriente de Francia, que se beneficia de una legitimidad escocesa incontestable. Así, desde 1804, la Obediencia ha contado ininterrumpidamente con Logias azules que trabajan en Rito Escocés Antiguo y Aceptado, entre las cuales, por su prestigio, cabe citar a:  Les Commandeurs du Mont-Thabor –Taller de todos los fundadores de la etnología francesa-,  Les Sept-Ecossais –la Logia del padre de Gérard de Nerval, en la que éste fue recibido Lobatón-, y también La Clémente AmitiéLes Zélés Philanthropes y muchas otras.

Rito Francés Filosófico

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El Rito Francés Filosófico, anteriormente llamado Rito Francés de la Rosa por su referencia al rosetón de las catedrales góticas, hecho de piedra y luz, fue aprobado por el Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia en sesión plenaria de 25 y 26 de enero de 2002. Se trata, pues, de un nuevo rito pero no de un rito nuevo.

Ha sido el guión de Trabajos particular de un Taller del Gran Oriente de Francia, la Respetable Logia Tolérance, al Oriente de París, que encendió sus Luces en 1950. La interesantísima particularidad de este ritual se corresponde con la de la propia Logia, que estuvo integrada en su mayoría por antiguos miembros de la resistenciafrancesa, entre ellos el gran impulsor de este rito en sus comienzos, André Grancoing, antiguo deportado de Dachau.

A lo largo de 33 años, una comisión de Hermanos de esta Logia trabajó reuniendo, sintetizando, analizando elementos rituales tradicionales, hasta llegar a la aprobación por parte del Consejo de la Orden. Investigación histórica y ritual, estudio de la numerosa documentación existente, para, sí, escribir un ritual pero, por encima de todo, para decir algo: ¿qué?

“Sabíamos que la mayoría éramos racionalistas –aseguran. Y cuando se tiene una concepción naturalista del mundo, no se está inclinado a interesarse por temas de connotación religiosa o esotérica, y quizá menos aún a auto investirse en consagrante de tiempo, búsqueda y reflexión”.

El Rito Francés Filosófico es, al decir de sus autores,  genuinamente laico, o sea, no se trata de la deconstrucción de un rito que contuviera elementos religiosos sino que nació como laico, para dar cabida a todas las sensibilidades, a las que –estiman- un rito teñido de colorido religioso no es capaz de aglutinar. Se inscribe, pues, en el marco de una filosofía laica, con un armazón básico, “que cada masón, sean cuales sean sus motivaciones íntimas, puede libremente amueblar y completar según sus inspiraciones y aspiraciones”

“Hacía falta una idea directriz. Era necesaria –continúan- una parte teórica antes de elaborar una parte práctica. Antes de construir un texto, había que imaginar una arquitectura mental. Había que idear otro sistema, de acuerdo con la disposición de ánimo de los Hermanos de la Logia y de acuerdo con la filosofía del Gran Oriente de Francia”.

Búsqueda de simplicidad, pureza de formas, riqueza de fondo, búsqueda, así mismo, de belleza… eran condiciones que trataban de aunar en un rito cuya belleza es, efectivamente, innegable, si bien personalmente no puedo decir lo mismo respecto de su pretendida simplicidad.

Su línea directriz, la idea de construcción. Todo el Rito Francés Filosófico trabaja y se articula tomando como base el acto –la operación- de construir, con su fuerte carga simbólica. Mi pregunta es: ¿no les bastaba con el Rito Francés que conocían, centrado intensamente en la construcción? Contestan que dicho rito había sido despojado, por aquel entonces (años 50 del siglo XX), de gran parte de su fuerza simbólica. ¿Se hubiera construido hoy un Rito Francés Filosófico? Tal vez, no.

Sorprende, pues, que en grado de Aprendiz, por ejemplo, se añada determinada herramienta que en otros regímenes rituales corresponde a otros grados. Llaman la atención sus cuadros o tapices de Logia, de cierta complejidad comparados con los más conocidos. Suenan los oídos al escuchar distintas denominaciones de Oficios y Oficiales…

Termina la introducción al cuaderno ritual de primer grado, diciendo:

“El Rito Francés Filosófico no tiene ninguna pretensión. No es tradicional en el sentido en que normalmente solemos entender el término. Más bien se reivindica de otra tradición, la que nos inspira un pensamiento de Paul Valéry, que contempla la tradición no como un deseo de imitar lo que otros hicieron en el pasado, sino de conectar con la disposición espiritual que les permitió hacer lo que hicieron”.

Rito Operativo de Salomón

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El Rito Operativo de Salomón es expresión de la recomposición de una serie de elementos de la Tradición, en una investigación realizada a partir de un trabajo y una reflexión en el seno del Gran Oriente de Francia por la Logia Les Hommes, que encendió sus Luces en 1971 para experimentar este Rito.

A los miembros fundadores de esta Logia les pareció que sería muy difícil proseguir esta experiencia sin riesgo de contravenir el Reglamento General del Gran Oriente de Francia; por fidelidad y lealtad a los compromisos contraídos con la Obediencia, nueve miembros de la Logia Les Hommes pensaron que era deseable continuar la experiencia fuera del marco obediencial existente, además porque desde el primer momento vieron que este Rito debía dirigirse a la mujer, tanto como al hombre. Y aún no había llegado Vichy…

De este modo, el 20 de de enero de 1974, encendía sus Luces la Logia Les Fondateurs, alentada por su Logia Madre.

Al mismo tiempo, la Logia Les Fondateurs decidía la constitución de la Orden Iniciática y Tradicional del Arte Real. La Logia Les Fondateurs se convertía en Madre-Logia General Reguladora y de Promulgación de la Orden Iniciática y Tradicional del Arte Real (OITAR), con el número 1.

El Rito Operativo de Salomón subraya su doble vocación espiritual y operativa, en la línea genuina de los ritos masónicos, uniendo entre sí a todos los miembros de la Cofradía por encima de los conceptos religiosos, metafísicos o filosóficos de cada uno. La Francmasonería afirma la dimensión espiritual de la vida.

En cuanto a su método de trabajo, la práctica del Rito Operativo de Salomón se centra en varias acciones:

1ª.- Descubrimiento y práctica del lenguaje simbólico como herramienta de diálogo y de compartición consigo mismo y con los otros;

2ª.- descubrimiento del viaje interior: de la apertura de sí a la apertura a los otros;

3ª.- descubrimiento del lugar del hombre en el universo y de sus relaciones con él.

Llama agradablemente la atención, una vez más, su armazón ritual básico tomado del Rito Francés, verdadera fuente de ritos.

El Venerable Maestro pasa a llamarse Venerable Maestro de Obra; el Primer Vigilante es ahora Vigilante Antiguo; el Segundo Vigilante, Nuevo Vigilante… Todo, en un rito con abundantes elementos operativos.

Nihil novum sub sole en este interesante hijo del Rito Francés.

Rito Escocés Rectificado

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Hay Logias del Gran Oriente de Francia que trabajan en Rito Escocés Rectificado, debiendo ser escrupulosamente respetado por ellas, como es lógico, el procedimiento dictado por la Obediencia para la admisión de profanos, según los artículos del 76 al 80 de nuestro Reglamento General.

El Régimen Escocés Rectificado fue organizado entre 1774 y 1782 por dos grupos de masones lioneses y estrasburgueses, entre los que cabe citar a Jean y Bernard deTurkheim, Rodolphe Saltzmann y sobre todo a Jean-Baptiste Willermoz, que fue su cabeza pensante, arquitecto del Régimen y quien sistematizó la doctrina que lo vehicula. Desde el punto de vista formal, el Régimen Escocés Rectificado tiene tres orígenes; desde el punto de vista espiritual, dos son sus fuentes de inspiración.

En lo que se refiere a la simbólica tanto masónica como caballeresca del RER, sus tresorígenes son:

1.- La Masonería francesa de la época, con su proliferación de los más diversos grados (todos experimentados por Willermoz). Depurada, fue estructurada hacia 1786-1787 en un sistema que más tarde se llamaría “Rito Francés”, con sus tres grados y sus cuatro órdenes: sin omitir los diversos grados, cuya combinación constituye lo que se llama “escocismo”, igualmente sintetizados por Willermoz.

2.- El sistema propio de Martínez de Pasqually, personaje ciertamente enigmático al que Willermoz reconoce como su maestro. Obra de Martínez fue la “Orden de los Caballeros Masones Elegidos Cohen del Universo”.

3.- La Estricta Observancia Templaria, llamada “Masonería rectificada” o “reformada de Dresde”, sistema alemán cuyo componente caballeresco primaba absolutamente sobre el aspecto masónico, pues se creía no solamente el heredero sino también el restaurador de la antigua Orden del Temple, abolida en 1312.

En cuanto a sus dos fuentes espirituales:

1.- La doctrina esotérica de Martínez de Pasqually, cuyo punto esencial se centra en el origen primero, la condición actual y el destino último del hombre y del universo.

2.- La tradición trinitaria cristiana.

Partiendo de estas bases, Willermoz organizó su sistema o Régimen en una arquitectura concéntrica, con tres “clases” sucesivas cada vez más interiores, secretas y compartimentadas.

En su estructura originaria, el Régimen Escocés Rectificado comportaba tres clases, dos ostensibles y una secreta:

1.- La clase simbólica u Orden masónica, en la que se confiere y lleva a su término la iniciación masónica. Con cuatro grados –o sea, un grado más: Aprendiz, Compañero, Maestro (Logias azules o de San Juan) y Maestro Escocés de San Andrés (Logias verdes o de San Andrés). Consideran que la iniciación masónica es incompleta sin este cuarto grado.

2.- La Orden interior, una orden de caballería cristiana. No se asimila ni a un sistema de altos grados ni a grados filosóficos. Tiene dos estapas: Escudero novicio (conferido por ceremonia de vestición) y Caballero Bienhechor de la Ciudad Santa (conferido mediante una ceremonia de armamento). El CBCS no abandona su logia azul. Su compromiso es la beneficencia.

3.- La Profesión, que era una clase secreta.

Más tarde, el Régimen Escocés Rectificado (en el Convent des Gaules y en el Convent de Wilhelmsbad) se desmarca de la Estricta Observancia Templaria, renunciando así a una más que discutible filiación histórica con la Orden del Temple, conservando con ella una filiación espiritual, considerándose caballeros cristianos.

El Régimen Escocés Rectificado tiene como base estos principios:

1.- Fidelidad a los principios cristianos primitivos.

2.- Esoterismo cristiano.

3.- Perfeccionamiento de sí mismo por la práctica de las virtudes cristianas.

4.- Práctica de la beneficencia.

El Gran Oriente de Francia detenta regularmente el Rito Escocés Rectificado desde su tratado con el Gran Priorato de Helvecia, en 1911.

Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-Misraim

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La genealogía de los Ritos de Misraim y de Memphis es compleja y de construcción con frecuencia retrospectiva. Sus herencias son múltiples, esencialmente cabalísticasherméticas, con préstamos de la filosofía alejandrina, del mundo copto o del etíope.

En 1750, Cagliostro creó el rito de la Alta Masonería Egipcíaca. Durante el siglo XVIII, aparecen diversos ritos místicos, efímeros, entre ellos el de los Filadelfos de Narbona, llamado “Rito Antiguo y Primitivo”.

Algunos militares franceses que participaban en la campaña de Egipto –entre ellos, francmasones de ritos iniciáticos antiguos (Filaleteos, Rito Hermético, Filadelfos) y del Gran Oriente de Francia, descubrieron allí restos gnóstico-herméticos y la Masonería libanesa de origen druso, originariamente operativa y templaria. A su vuelta de la campaña de Egipto (1797-1798), desarrollaron estos ritos.

Rito de Misraim

En 1788, se inició un grupo de socinianos (rama protestante considerada herética por la mayoría de iglesias de la Reforma). Abandonaron la dimensión cabalística del ritual para trabajar exclusivamente en el Rito Templario.

El Rito de Misraim (Egipto, en hebreo) se practicaba en Italia, donde Michel Bedarride obtuvo Gran Maestría en 1810. De 1810 a 1813, los hermanos Bedarride lo desarrollan rápidamente en Francia, con ayuda de dignatarios del REAA. Congregan a jacobinos, a republicanos, a carbonarios. Anticlerical y antimonárquico, fue disuelto durante la Restauración y restablecido en 1848.

Rito de Memphis (Rito Antiguo y Primitivo)

Samuel Honis y Marconis de Nègre crean el Rito de Memphis en 1816 en Montauban. Integrado por milicianos y bonapartistas, será rápidamente disuelto por el GODF, para ser retomado por esta Obediencia en 1826 y reformulado en 1838 con referencias filosóficas y simbólicas claramente egipcíacas. Tras una serie de disoluciones y restablecimientos, el último de los cuales se produjo en 1853, se unió al GODF en 1862, con ilustres Hermanos como Louis Blanc y Garibaldi.

Garibaldi unificó ambos Ritos en 1881, dando así nacimiento al Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-Misraim, del que fue su primer Gran Maestro mundial.

El GODF es el depositario de las patentes de estos Ritos.

Durante el siglo XIX, su doble dimensión espiritualista y republicana convive con un compromiso progresista, por momentos combativo con los Carbonarios.

Desde comienzos del siglo XX, los componentes morales y libertarios debieron ceder ante ciertos postulados espiritualistas, incluso crísticos.

Durante la Ocupación, el Rito tuvo un comportamiento honorable. El Gran Maestro belga fue decapitado por los nazis y el Gran Maestro francés fue asesinado por la milicia.

El Rito se reconstruyó lentamente tras la Liberación, bajo la égida de Charles Henri Dupont y de Robert Ambelain, quien reescribió los rituales de los tres grados en dos versiones, larga y breve. Esta última se utiliza cuando en Logia hay lectura de planchas.

En el GODF, trabajan en RAPMM sobre todo masones iniciados en Rito Francés y en Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

El Antiguo Egipto era, sin duda, patria de constructores, de trabajadores de la piedra. No hay, pues, dificultad en trasponer los símbolos y leyendas masónicos al mundo egipcio.

Rito Inglés estilo Emulación

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Orígenes

La historia de los ritos masónicos está naturalmente vinculada a la de la aparición y primeras décadas de la Francmasonería especulativa. Su única fuente es la Gran Bretaña del siglo XVII. Es en Inglaterra, entre 1725 y 1751, donde se reorganizará el viejo patrimonio ritual de la Masonería operativa escocesa para uso de los “especulativos”. Esta reorganización desembocará en el establecimiento de dos grandes familias de rituales masónicos para los grados simbólicos: los “Modernos” y los “Antiguos”. Todos los ritos masónicos practicados en el mundo proceden de una u otra de estas familias –a veces, de ambas, en proporciones variables-, sean cuales sean sus denominaciones, a veces engañosas.

La creación en 1717 de la Primera Gran Logia de Londres y Westminster señala la aparición de la Francmasonería especulativa obediencial. Su magisterio será, sin embargo, cuestionado en 1751 con la aparición de una segunda Gran Logia, que reivindicaba para sí el título de “los Antiguos”. En contraste con su monolitismo a lo largo del siglo XIX, la vida masónica inglesa se caracterizó durante sesenta y dos años –de 1751 a 1813- por una viva oposición entre estas dos Grandes Logias, a su vez desafiadas por otras dos “pequeñas” Grandes Logias durante algunos años. Sin embargo, en 1799, la Francmasonería inglesa estuvo a punto de desaparecer bruscamente. Temiendo que los efectos de la Revolución Francesa alcanzaran a Gran Bretaña, el gobierno intentó en los años 1790 dictar una ley que prohibiera “las sociedades sediciosas e ilegales”, sobre todo las sociedades secretas. La Francmasonería sólo se libró de esta prohibición acentuando su fidelidad a las instituciones –situando a su cabeza a grandes del Reino- y sometiéndose a un proceso de unificación y reorganización. La  Secret and unlawfull societies act”, medida política de control social, estuvo en el origen de la Unión, en 1813, entre la Gran Logia de los Modernos y la Gran Logia de los Antiguos. Sin negar las eventuales repercusiones sociales de la querella entre los “Antiguos” y los “Modernos”, se producen vivas divergencias en torno a la cuestión del ritual masónico. La cuestión del ritual y una síntesis entre el de los “Antiguos” y el de los “Modernos” fue decisiva en la formación de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Para abordar este problema se constituyó una “Logia de Reconciliación”, que elaboró –entre 1814 y 1816- un ritual que reflejara la unión de ambas corrientes. Lo que se llamaría Rito Inglés, es decir ritual de referencia de la Gran Logia Unida de Inglaterra, acababa de nacer. Los especialistas consideran, en general, que dicho ritual toma prestados muchos más usos de los “Antiguos” que de los “Modernos”, estos últimos muy borrosos en el nuevo ritual. ¡Así, paradójicamente, el Rito Francéses hoy día el único representante de la tradición ritual de los “Modernos”, es decir de la Primera Gran Logia! Hay que especificar que la “Logia de Reconciliación” integra también en el nuevo ritual elementos tomados de un best-seller de los años 1780, la obra de William Preston Illustrations of Freemasonry, que contenía numerosas glosas morales sobre los símbolos masónicos. Una vez elaborado el ritual, había que divulgarlo. Siendo los ingleses respetuosos con la interdicción de escribir y publicar rituales, decidieron constituir ciertas logias especiales a las que los hermanos pudieran acudir para ver, practicar, aprender el nuevo ritual. De este modo, fueron especialmente constituidas las logias Stability Lodge of instruction, en 1817, y la l’Emulation Lodge of Improvement en 1823. Dichas logias de instrucción del nuevo ritual contaban, cada una, con antiguos miembros de la Logia de Reconciliación. Se suponía que iban a enseñar el nuevo ritual –al que conviene llamar Rito Inglés-, y es lo que hicieron. Estas Logias de Instrucción desarrollaron, sin embargo, usos específicos en aspectos secundarios, acaso menores. Por eso, el Rito Inglés conoce diversos working, expresión cuya mejor traducción sería, probablemente, estilo. Las diferencias entre los working (algunas formulaciones diferentes, variantes en la forma de hacer el signo…). Stability, Emulation, Universal, West End, Taylor´s, Oxonian,… son mínimas, comparadas con las que distinguen, en la tradición masónica francesa, al Rito Francés, Rito Escocés Antiguo y Aceptado o Rito Escocés Rectificado. A raíz de la expansión británica, el Rito Inglés conoció gran difusión a través del mundo, queriendo los azares de la historia que fuera sobre todo la variante Emulación la que se implantara oversea. Hasta tal punto que, para muchos masones que no nacieron británicos, el Rito Inglés estilo Emulación llegaría a ser simplemente el Rito Emulación.

Estilo Emulación o no, el Rito Inglés se encuentra marcado por el contexto religioso inglés y por el espíritu que quiso darle el Duque de Sussex (primer Gran Maestro, en 1813, de la Gran Logia Unida de Inglaterra y una de las personalidades más importantes de la historia masónica inglesa). Como todos los rituales del siglo XVIII y de principios del XIX, el Rito Inglés propone claramente una perspectiva metafísicateísta. Albergando Inglaterra varias decenas de confesiones o iglesias, que profesan las más diversas ideas en materia de cristianismo, jamás tuvo problemas clericales y la dimensión religiosa jamás apareció como impedimento para la libertad de conciencia, con la que los británicos están muy comprometidos, como atestigua su tradición jurídica. Debe recordarse también que, por petición expresa del Duque de Sussex –cuyos sentimientos pro semitas eran bien conocidos-, todos los elementos simbólicos que hacían más o menos referencia al cristianismo fueron suprimidos de los rituales por la Logia de Reconciliación. ¡Paradójicamente hasta 1848, el Rito Inglés es, en cierto modo, más laico que el Rito Francés! Fijado en el primer cuarto del siglo XIX, el Rito Inglés se mantuvo prácticamente como se conoce hoy. También hay que subrayar que los ingleses nunca fueron muy exigentes con las reales creencias teístas de sus adeptos. Así, la Francmasonería y el Rito Inglés –especialmente, en su versión Emulación- acompañaron la expansión colonial británica. La Gran Logia Unida de Inglaterra contó con numerosos hermanos hinduistas, budistas o confucionistas, cuyas creencias en un Dios personal y en su voluntad revelada son, por lo menos, discutibles.

Los grados complementarios

Grados laterales (“side-degrees”): la Marca y el Nauta del Arca Real

La Gran Logia Unida de Inglaterra no reconocía altos grados, pero fuera de los tres grados de la masonería azul este sistema de trabajo se prolonga en los grados laterales, llamados side-degrees, que no confieren a sus miembros ninguna prerrogativa especial en logia azul. Hay una masonería de Marca, que se confiere a maestros masones. Sus logias se encuentran bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Marca, fundada en 1856 en Inglaterra. Este grado, que tiene, sin lugar a dudas, origen operativo en relación con los talladores de piedra, permite al maestro masón profundizar en el manejo de sus herramientas, encontrar su lugar en la obra, proponiendo y haciendo registrar una marca personal del oficio. Existe también el grado de Nauta del Arca Real (Ark Mariner), que hace referencia a la construcción del arca de Noé, al que consideran primer constructor de la humanidad.

El Arco Real

Otro complemento al grado de Maestro es el Arco Real y trabaja en Capítulos. Al contrario que la Marca, se considera grado de finalización y de perfección del grado de Maestro. En efecto, en 1813 el Acta de Unión de los Antiguos y los Modernos precisa que “la pura y antigua masonería consiste en tres grados y ninguno más, incluyendo el Arco Real (el Santo Arco Real)”. Cada Capítulo es presidido por tres oficiales principales, que forman un colegio jerarquizado. Cada uno de estos tres oficiales directores es investido simbólicamente de tres funciones: regia, profética y sacerdotal, representando a los tres personajes bíblicos relacionados con la construcción del templo de Jerusalén tras el exilio de Babilonia. La necesidad de haber sido venerable instalado para acceder al Arco Real es una regla de la Gran Logia de los Antiguos, jamás practicada por los Modernos. En Inglaterra, desde 1823, no es obligatorio haber sido maestro instalado para acceder a este grado, salvo para convertirse en oficial principal de un Capítulo.

El Rito Inglés estilo Emulación en el Gran Oriente de Francia

Fue impulsado en el siglo XIX por nuestro hermano Germain Haquet. Nuevamente se volvió a practicar en nuestra Obediencia a partir de 2002. El 6 de septiembre de ese año, el Convent del GODF ratificó el protocolo de acuerdo entre el GODF y el Supremo Gran Capítulo de la Antigua Masonería de York y del Arco Real del GODF. Así, los hermanos del GODF que practican el Rito Inglés estilo Emulación pueden proseguir su proceso personal en el seno de las Logias de la Marca y del Capítulo del Arco Real.

Especificidad y características del Rito Inglés estilo Emulación

El ritual debe saberse de memoria. Este sistema de trabajo entiende que la práctica y la comprensión del ritual constituyen la base del proceso de transformación personal y de asimilación del masón. El masón ideal –aseguran- se identifica con el ritual.

No se presentan trabajos o planchas durante la Tenida, sino fuera de ella o –excepcionalmente- suspendiendo los trabajos en Logia para dar lugar a lectura y debate.

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16 Respuestas a “Ritos GODF

  1. Byron Burbano

    EL RITO DE YORK, DEL QUE NO SE HABLA, ES MUY PARECIDO AL RITO FRANCES, POR LO QUE HE PODIDO APRECIAR DE LA LECTURA.
    SE PODRIA AÑADIR ALGO AL RESPECTO ??

  2. Anónimo

    Represento al GRAN ORIENTE MIXTO DEL PERU DEL “RITO AQUARIUS” me gustaria tomar contacto con vuestro Oriente para compartir este nuevo “rito” que esta creciendo en Peru
    mi correo es: huanti2006@yahoo.es

  3. José M.

    Hay una cuestión que me intriga ¿Como es posible que si el GOF fue la primera obediencia masónica que admitió ateos en sus filas, autoriza en sus logias ritos que requieren algún tipo de manifestación religiosa que, por tanto, excluye a los ateos?

    • Aunque la pregunta, tal como está formulada, parece buscar una determinada respuesta interesada, le diré que la respuesta es la laicidad: ese espacio común de respeto y convivencia, en el que nadie está excluido, ni los que profesan una religión ni los que no profesan ninguna. Por eso el GODF es multi ritual, porque respeta todas las creencias, sean éstas religiosas o no.

  4. José M.

    Mi pregunta no es interesada, es con interés. En la actualidad no vivo en España, pero antes de un año me jubilaré y seguramente residiré en Madrid. Estoy interesado en solicitar mi ingreso en una logia del GODF en que se siga el rito francés, pero soy ateo y por lo que he podido averiguar (aunque no estoy seguro), las dos logias del GODF de Madrid siguen el REAA ¿Puede informarme si es así y en tal caso si un ateo sería admitido en una logia con ese rito?

    • No cabe, efectivamente, pues, mayor interés. En Madrid actualmente no hay logias del GODF de Rito Francés. Lo cual no es decir que las dos de REAA que existen sean religiosas: ambas admiten ateos, agnósticos y personas con creencias religiosas. Sin problema ninguno.

      • José M.

        Muchas gracias por su respuesta, pero no se trata tanto de ser admitido, sino de que tengo más simpatía por la defensa del laicismo, compatible por supuesto con la libertad religiosa, que hace el rito francés, mientras que el REAA, con sus componentes cristianos en su rito no creo que haga defensa del laicismo. De ahí el dilema que se me planteará en Madrid: ¿GODF con REAA o Rito Francés sin GODF?. Está claro que yo preferiría GODF con Rito Francés, que es lo que creía habitual, ya que en Francia es así y es donde se encuentran todos los masones que conozco, que son del GODF y sus logias siguen el rito Francés. ¿Que método me recomienda para tomar una decisión?

      • Me permito discrepar. Yo amo el rito francés, me identifico con su gestualidad, sus intuiciones, su música… Lo que no quita -es mi experiencia- que los trabajos de logias REAA del GODF que he tenido la suerte de compartir sean laicos, algunas incluso laicistas. El rito, al fin y al cabo, es un guión de trabajo. En fin, es mi visión.
        Para tomar una decisión, lo primero es tomar tiempo. Al final, los elementos van llegando solos.
        Un saludo muy cordial.

  5. José M.

    Muchas gracias por la información, Hago conjeturas desde fuera basándome en lo que leo, por eso agradezco especialmente tu información que procede de la experiencia directa.
    Saludos cordiales

  6. Hay en Madrid una RL WA Mozart del GODFque trabaja en el RF.

  7. Adrian Torres Marcano

    Cordiales saludos desde el Or:. de Venezuela. Estoy iniciado en el REAA, sin embargo, a partir de mis investigaciones, desde hace algún tiempo, me ha interesado el Rito Francés por sus características en el trabajo masónico. En Venezuela hay LL:. que trabajen el Rito Francés? Agradecido de antemano. TAF

    • Buenos días. Desconozco si en tu zona hay talleres que trabajen en Rito Francés. Lo lamento profundamente. Quizá lo adecuado es que te dirijas a las diversas Obediencias masónicas venezolanas, que con seguridad podrán responderte. Abrazos fraternales y feliz año.

  8. José Manuel

    Pues si, lo mejor es que se dirija a las obediencias venezolanas, pues yo me dirijí a la web GODF para saber si las dos logias de su obediencia de Madrid seguían el RF y me contestaron que una, al menos. si y la verdad es que las dos siguen el REAA, las que siguen el RF no son del GODF

  9. José Manuel

    Se me olvidó añadir, que como se puede comprobar más arriba, la información proporcionada por ritofrancesmoderno fue correcta.
    Aprovecho para desearles a todos feliz 2015

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