¿Masones o frikis?

Charlatán de feria, antiguo grabado

¿Masones o freaks? ¿Arqueólogos o masones? ¿Rito o religión? ¿Rito o guerra de religión? He aquí una –incompleta- serie de preguntas, que se desprenden de determinado modo de concebir y propagar los ritos y rituales masónicos, entendiéndolos, desde posiciones fanatizadas, como mágicos o sacramentales, pero de ningún modo masónicos.

Al modo de las sangrientas cruzadas hay quienes, esgrimiendo el Rito como Tizona, pretenden ser quienes detentan una pureza estanca de la que nunca presumió la Francmasonería de las Luces, que se caracteriza, justamente, por su fuerza centrípeta, receptora, felizmente “contaminada”, constituida en crisol –original, cautivador, luminoso- de gestualidades y palabras cocinadas al amor de la razón y el sentido común de nuestra antigua Cofradía. Utilizar el rito –sea el que sea- para enfrentar a Hermanos con Hermanos no es sino cainismo y, por descontado, paramasonería serie B (como mucho).

Rito contra Rito es el mensaje que venden –a ochavo y a cuarto- estos parleros, mercachifles de una quincallería cutre, que utilizan a la Francmasonería como almoneda para mercadear con lugares comunes y cocina de toda suerte de refritos, continentales y ultramarinos, colocando finalmente sobre mostrador y mesa bazofia incomestible; tanto que en sus mismos cenáculos ya muchos huelen el guisote y se van desmarcando de semejante enajenación totalitarista. Desconozco si serán conscientes estos guisanderos de que ofrecen una imagen de la Orden como un colmado en el que un solo producto se oferta: ¡pobre Masonería, presentada como impuro dogmatismo!

El rito –cada uno de ellos- es guión de Trabajo, para que en Tenida se tracen planos de una construcción: un Templo, la sociedad, que urge edificar con espíritu libre, igualitario y fraterno, lejos de la ambición, la hipocresía, el fanatismo y la ignorancia que evidencian los demagogos que tanto se asemejan a los cruzados a quienes hoy, coloquialmente, se denomina frikis. No trabajan en Rito masónico alguno, que genera tolerancia, respeto a la libertad absoluta de conciencia y convierte a la Masonería en centro de unión.

Con tanto azacaneo por vender un dogma, ¿se estarán olvidando de ser masones?

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3 comentarios

Archivado bajo antimasonería, rito

3 Respuestas a “¿Masones o frikis?

  1. Completamente de acuerdo. Me gusta mucho el guiño a la “guerra de religión”, un apunte solo entendible por “iniciados”

  2. Pepe

    Efectivamente, rito tal, rito cual, en grado x, en la fecha tal… ¿Qué tiene que ver ser masón con ser fanático de un rito? Solo piensan en eso, gastan todas sus energías en eso, hacen propaganda del rito, qué ridículo. Lo peor es que, encima se ponen el sello en la frente. De acuerdo con que eso tiene corto recorrido y carece de calidad, la masonería es una decantación que necesita tiempo y rebuscar con prisas y ansia en no sé donde para llegar a ningún lugar perdiendo el sentido de la misma. Son más plurales las Obediencias que practican diferentes ritos, se complementan y no caen en venderse por un rito, sino por su humildad y respeto hacia los demás.

  3. No puedo sino compartir, de la primera a la última palabra, cuanto se expresa en este artículo.
    En lo que no deja de ser una apreciación personal, en relación con la frase que cierra el texto, y recordando a un conocido autor, nunca han sido francmasones, tan sólo profanos con mandil.

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