Rito “Moderno” y rito “Antiguo”

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Durante varias décadas, la “primera” Gran Logia fundada en Londres en 1717 dictó la ley en Inglaterra. Se le deben la tripartición de grados y la introducción de la leyenda de Hiram, verdaderos mojones de término sin los cuales no puede haber Francmasonería. Sólo conocemos sus rituales por divulgaciones, de las que la más esencial sigue siendo la Masonry dissected de Samuel Prichard (1730). Cuando se introduce la Masonería en Francia, los primeros adeptos de lo que debía llegar a ser la Gran Logia de Francia aprobaron sus usos con toda naturalidad, antes de adaptarlos y desarrollarlos según su propia sensibilidad. Conservaron lo esencial, que continúa hoy día siendo la base misma del Rito Francés:


Ambos Vigilantes se sitúan al oeste de la Logia.

El ternario Sol-Luna-Venerable constituye las tres grandes luces de la Francmasonería, representadas por los tres candeleros colocados en ángulo en torno al cuadro de la Logia.

La Logia es sostenida por tres columnas (Sabiduría-Fuerza-Belleza).

Las “palabras” J y B son, respectivamente, las de 1er y 2º grado.

En el 3er grado, “la antigua palabra de maestro” no está “perdida”, sino solamente reemplazada por una palabra de circunstancia, MB. La clave del grado es la experiencia espiritual que conocía el neófito al ser depositado en la tumba que lleva el nombre del Altísimo.

En 1751 se fundó, también en Londres, la “Muy Antigua y Honorable Fraternidad de Masones Francos y Aceptados”, cuyos miembros eran mayoritariamente de origen irlandés. Esta innovación vino a romper la bella unidad británica, sobre todo porque las Grandes Logias de Irlanda y Escocia reconocieron bien pronto a la joven Obediencia como la única regular, así pues la única fiel a los “antiguos usos”. De hecho, su ardoroso Gran Secretario, Laurence Dermott, no cesó de denunciar las “desviaciones” de la primera Gran Logia, reprochándoles atropelladamente de haber simplificado y descristianizado los rituales, de haber omitido las plegarias, invertido las palabras sagradas del primer y segundo grados, abandonado la ceremonia “secreta” de instalación de un Venerable y, sobre todo, de haber rechazado el grado de Royal Arch. Sin escrúpulo alguno, califica de “Modernos” a los partidarios de la más antigua Gran Logia, lo que permitió llamar “Antient”, “Antigua”, a su absolutamente reciente Obediencia.

En 1760 otra divulgación, los Three Distinct Knocks, reveló el contenido de los rituales “antiguos”, cuyas diferencias esenciales con respecto al Rito Moderno merecen ser subrayadas:


El primer y segundo Vigilantes tienen cada uno en mano una columna de 20 pulgadas, que representan las dos columnas del Templo de Salomón.

El segundo Vigilante está situado en medio de la columna del mediodía, mientras que el primer Vigilante se pone al oeste (son, de hecho, puestos ante las puertas del templo).

Les asisten dos diáconos, función de origen irlandés, uno situado a la derecha del Venerable, el otro a la derecha del primer Vigilante.

Los candeleros, asociados siempre al ternario sol-luna-maestro de la Logia pero llamados ahora “pequeñas luces” (lesser lights), son colocados a la derecha del Venerable y de los Vigilantes.

La biblia, la escuadra y el compás, colocados sobre el altar ante el Venerable, son ahora llamados “Grandes Luces de (o sobre todo, “en”) la Masonería”.

Las palabras sagradas son B en 1er grado y J en 2º.

La antigua palabra de maestro se perdió por la muerte de Hiram, pues hacen falta tres para pronunciarla (es la famosa “regla de tres”, ya evocada en los primeros catecismos británicos). Salomón y el rey de Tiro no pueden, pues, comunicarla ya a los nuevos maestros, que deben contentarse con una palabra de sustitución.

Francia, en la época, no conoció ninguno de estos cambios y continuó, como en el pasado, practicando solamente el Rito Moderno, embellecido, aumentado, enriquecido ciertamente, y fundamentalmente idéntico a sí mismo. El escocismo que preconizaba Dermott no era finalmente, en los grados azules, más que un avatar del Rito Moderno de Prichard.

(Fuente: he traducido el post de Pierre Noël en el blog Montaleau)


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