Discreción: esa doncella violada

https://i1.wp.com/www.tallerediciones.com/cuza/images/contenidos//discrecion.jpg

Anteayer leí, en la revista digital 20 minutos, un reportaje titulado  “La masonería en España: del secretismo a la discreción”. El artículo –sin grandes pretensiones- está bien, manifiesta cierto interés por normalizar en España el hecho masónico, con las naturales contradicciones de quien no tiene las ideas claras sobre la Orden y es capaz de presentar dos párrafos tan contradictorios como los que siguen:

"Sin embargo, dos aspectos deben mantenerse en secreto: lo que ocurre dentro de las tenidas -nombre que reciben las reuniones de las logias- y la identidad de sus miembros, a menos que sean ellos mismos quienes lo desvelen.

En las reuniones, a las que solo tienen acceso los componentes de la logia, se celebran ejercicios de naturaleza simbólica, como por ejemplo el rito de iniciación en el que tras vendarle los ojos al aspirante se le pregunta si estaría dispuesto a perdonar a su peor enemigo”.

Párrafos contradictorios, pues el primero dice que lo que ocurre en Tenida ha de mantenerse en secreto, y el segundo supuestamente revela algo que ocurre, precisamente, en la misma Tenida cuyo contenido no ha de darse a conocer. Y se supone que toda esta información del reportaje la ha facilitado un masón.

No pasa nada, dirán algunos: todo está en internet. Pero, claro, esto no exime de la prometida discreción, sino que constituye en sí una violación de la promesa hecha. Además, lo más importante, lo decisivo no está en internet.

¿A quién le interesa la intimidad conyugal que pueda uno mantener con su pareja? A cuatro morbosos. Lo mismo ocurre con la intimidad de la Logia. Si le interesa a morbosos, es puesta en solfa por alcahuetes y correveidiles que prometieron discreción y la violaron a discreción.

El hecho masónico ha de normalizarse en la sociedad española, en esto estamos de acuerdo. Pero no a costa de cargarse algo tan connatural a la Orden como la intimidad del Taller, que posibilita la libertad de palabra y esa atmósfera iniciática sin la cual la Masonería deja de ser tal, para convertirse en otra historia.  

Hay que ser rigurosos con respecto a la discreción prometida. Sobre todo, en nuestra relación con determinados periodistas, que únicamente buscan no la noticia sino -no nos engañemos- la carnaza.


Tags: , ,

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s