Breve historia del Rito Francés (y II)

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En 1858, una nueva redacción del Rito Francés, llamada Murat por el nombre del Gran Maestro de entonces, se publica “ideológicamente”, su texto no es muy diferente del del Régulateur. El nuevo modelo continúa definiendo la masonería de manera “clásica”, en la tradición andersoniana. Se permanece en la herencia de la filosofía de las Luces, y en un espiritualismo bastante soso y confuso para no incomodar las conciencias. Señalemos, sin embargo, que este primer retoque se lleva a cabo en una Obediencia que, desde la enmienda Charles Duez aprobada el 13 de abril de 1849, puntualiza que la Francmasonería “tiene como base la existencia de Dios y la inmortalidad del alma”.

El pos Convent de 1877 lleva a retoques más audaces. En 1879, el Gran Colegio de Ritos, encargado por el Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia, hace desaparecer de los rituales las fórmulas demasiado abiertamente religiosas, como la referencia al Gran Arquitecto del Universo, los deberes hacia Dios en primer grado, la explicación metafísica de la letra G en segundo, y la invocación a Dios del signo de horror en grado de Maestro. En 1886 una comisión de 12 miembros, presidida por el abogado Louis Amiable (1837-1897), procede a una nueva revisión, aprobada en Consejo de la Orden los días 15 y 16 de abril. El nuevo ritual francés, que llevará el nombre de su principal redactor, va acompañado de un “informe sobre los nuevos rituales para las Logias”, redactado por el mismo Amiable. Este codicilo explica que el nuevo texto, inspirado en parte en los rituales del Gran Oriente de Bélgica, está en gran medida influenciado por el positivismo. Su filosofía general es la “neutralidad entre las diversas creencias” y el hecho de que “los datos seguros aportados por el estado actual de la ciencia debían ser aprovechados por nosotros”. Daniel Ligou presentó las violentas críticas dirigidas por Oswald Wirth al ritual Amiable. Un informe de Amiable, aprobado por el Gran Colegio de Ritos y transmitido por el Consejo de la Orden del Gran Oriente a todas las Logias en marzo de 1896, cerró provisionalmente el debate.

A lo largo de este medio siglo, caen en desuso los cuatro órdenes superiores. El ritual Amiable, algo modificado en 1907 bajo la autoridad del Gran Comendador Jean-Baptiste Blatin, seguirá vigente hasta 1938, fecha en la que, por iniciativa de Arthur Groussier, entonces Gran Maestro del Gran Oriente por novena vez, se aprueba un nuevo modelo de Rito Francés. La nueva versión es un intento de retorno a las fuentes simbólicas del sistema francés, y no un nuevo refrito aún más positivista.

En 1955 se imprime y publica la versión definitiva del ritual Groussier, ligeramente acondicionada en la forma, bajo el mandato de Paul Chevalier. A pesar de algunos aportes y añadidos realizados por cierto número de Logias, el ritual Groussier continúa todavía en vigor.

En el largo trabajo de reconstrucción de las Obediencias durante la posguerra, algunos masones eruditos y/o versados en investigaciones iniciáticas o simbólicas desean reencontrar o revivificar las potencialidades de la tradición masónica francesa del siglo XVIII, heredera de los Modernos.

Así, en el seno del  Gran Oriente de Francia, algunos masones se lamentan de que los hermanos atraídos por el simbolismo y el respeto de las prácticas rituales abandonen el Rito Francés y se vayan al escocismo. Este pequeño grupo piensa que se pueden conciliar opción simbólica y rigor ritual en el seno del Régimen Francés. Con permiso de Francis Viaud, entonces Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, se decide “despertar” el Rito Francés en su versión original. A tal efecto se crea la Logia del Devoir et de la raison (1955). Sus miembros hubieran podido utilizar el modelo publicado en el Régulateur (1801). Pero prefirieron intentar reconstituirlo a partir de este último, pero incluyendo en él añadidos tomados de diversos documentos del siglo XVIII, ritual próximo al que practicó la Francmasonería francesa adolescente. Nace así el Rito Moderno Francés Restablecido. “Moderno”, porque se inscribe en la tradición de la Gran Logia inglesa de los Modernos; “Francés”, por ser fiel a la versión implantada en Francia y traducida al francés; “Restablecido”, por afirmar que el texto es el resultado de un trabajo de reconstrucción, de recomposición y de restitución históricas, simbólicas y filológicas.

(Fuente: blog Montaleau)


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