Libre y de “buenas costumbres”

https://i0.wp.com/www.gob.be/Assets/accueil/Franc_maconnerie_accueil1.jpg

Dicen que un masón ha de ser persona libre y de “buenas costumbres. La equivocidad de esta última condición –que suena excesivamente a ciertos conceptos morales de los llamados, en épocas aciagas, biempensantes y “gented de orden”- hace que me chirríe. Por eso, prefiero hablar de personas con principios, que, si son sanos y profundos, siempre se traducen en buenas actitudes y acciones.

Pero, ¿qué supone ser de “buenas costumbres” o tener buenos principios?

Me atrevo a decir que algo tiene que ver con el hacerse a sí mismo, contando con los propios conocimientos, luces y energías; contando también con el grupo, los hermanos, los amigos…

Una serie de exigencias, que se desprenden del Trabajo masónico en Rito Francés, explicitan y concretan de qué hablamos cuando nos referimos a una persona libre y de –empleémoslo, si no hay más remedio- buenas costumbres. La simple enumeración da idea del concepto de persona y de francmasón que se aquilata y trabaja en el Rito Francés:

– Perfecta sinceridad,

– Recta intención,

– Carácter firme,

– Razonable,

– Tolerante,

– Sociable y fraterno,

– Que busque la verdad,

– Solidario,

– Libre de cadenas,

– En sincero proceso de conocimiento y reconocimiento de sí mismo,

– Orienta hacia el bien los impulsos de su corazón.

El iniciado francmasón, además de estas características personales, ha de ser riguroso en:

– Discreción y silencio (el silencio es el oxígeno para que la buena obra respire),

– La búsqueda y el conocimiento de sí mismo ("Conócete a ti mismo"),

– La asistencia a los débiles y la lucha por la justicia,

– La defensa del ideal laico y de las instituciones laicas.

De este modo, la persona iniciada:

– Ha experimentado cierta muerte a sí mismo, al viejo ser, para vivir una suerte de renacimiento espiritual,

– Ha pasado por tres etapas:

* Infancia espiritual (al niño le acompañan),

* Crecimiento como discípulo (el discípulo sigue a un maestro),

* Amistad adulta (el amigo se apoya en el amigo).

Lo anterior se encierra en dos claves:

– Aprender siendo maestro,

– Enseñar siendo permanentemente aprendiz.

Este es, en pocas pinceladas, el retrato del iniciado.

Pero hay más, mucha más vida, más allá de las palabras.


Tags: , , ,

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Francmasonería

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s