Decir que se es masón en la España de hoy

https://i2.wp.com/i55.tinypic.com/24qlnbc.jpg

Son muchos los masones que se plantean, en diversos momentos de su vida, la cuestión de hacer pública –o no- su pertenencia a la Francmasonería.

Dos factores principales -como mínimo- influyen en la toma de una decisión al respecto: la cuestión de la discreción y –especialmente en España tiene gran peso- el ambiente contaminado hostil hacia la Orden, debido a una historia de persecuciones y calumnias vertidas contra los masones y contra la Masonería como tal.

Aparte los antedichos considerandos, cada Hermana o Hermano tiene que poder decidir, con absoluta libertad, si comunicar o no su condición masónica; la suya exclusivamente, nunca la de sus hermanos masones. El Reglamento General del Gran Oriente de Francia, en su artículo 87, “prohíbe revelar en el mundo profano la condición masónica de sus Hermanos”.

Por lo tanto, tan legítimo es revelar la propia condición de masón como decidir no hacerlo, por las razones que sean.

Siendo esto así, hace años decidí hacer pública mi pertenencia a la Francmasonería, no habiendo tenido problema alguno por ello, salvo una excepción, hoy superada.

Hace años, cuando llamé a las puertas del templo masónico que luego sería mi Logia Madre, se lo comenté a un gran amigo. Se lo dije como la cosa más natural, ni siquiera como confidencia, pues nunca vi la masonería como algo oscuro que necesitara de vergonzante ocultación.

Mi amigo, mirándome espantado, me dijo, agarrándome de los hombros y zarandeándome: “¡Por Dios, qué vas a hacer! ¡Vas a pactar con el diablo!”. Mi amigo no es ningún fanático religioso (de hecho, es apóstata); es, además, doctor en derecho y, durante años, ha dado clases en una universidad española. Se trata de un tipo con cerebro.

¿Qué ocurre, pues?

Para responder a esta pregunta, hay que echar mano de la historia de la Orden en España, marcada por la desconfianza del poder hacia ella, los prejuicios contra la razón y las libertades, las persecuciones, desde los comienzos de las primeras Logias masónicas en nuestro suelo. Sirvan unas pinceladas para dar cierta idea:

Una Real Cédula de las Cortes de Cádiz (19 de enero de 1812) confirma el Real Decreto del 2 de julio de 1751 y vuelve a prohibir la Francmasonería en los dominios de las Indias e Islas Filipinas. Dicha Real Cédula acusa a la Masonería de ser “uno de los más graves males que afligen a la Iglesia y a los Estados”.

Para los conservadores clericales, el liberalismo era una conspiración masónica permanente.

Restablecida la Inquisición con el regreso de Fernando VII, se intentó acabar con la masonería. El 2 de enero de 1815, el Inquisidor General, Francisco Xavier Mier y Campillo, publicó un edicto de prohibición y condena de la Masonería, copia del dado por el cardenal Consalvi, el 15 de agosto de 1814, para los Estados Pontificios.

Un cronista de la época relata cómo una turba de realistas asaltó a Ventura de la Vega en la Puerta del Sol “por dejarse crecer el pelo y llevar melenas, crimen reputado a la sazón como infalible síntoma de masonismo.

Los historiadores de la época describieron los atropellos contra los liberales cometidos por el gobierno y las partidas de realistas que rondaban los pueblos predicando el exterminio de francmasones y comuneros.

Morayta recoge cómo ahorcaron a todos los miembros de una logia, sorprendidos llevando a cabo una iniciación masónica en Granada.

Una Real Cédula de Fernando VII, del 5 de agosto de 1824, vuelve a prohibir la Francmasonería en todos los dominios españoles de las Indias y Filipinas. A partir de entonces, a todos los graduados universitarios, funcionarios, eclesiásticos, militares o políticos que ejerciesen cargo público se les exigiría –antes de tomar posesión- prestar declaración jurada de no pertenecer ni haber pertenecido a ninguna Logia.

Otra Real Cédula, del 9 de octubre del mismo año 1824, condena a muerte y confiscación de bienes a los masones, por considerarlos enemigos del trono y del altar.

La tormenta persecutoria amainó un poco tras la muerte del “deseado”. Así, una Real Cédula del 22 de noviembre de 1833 modificaba la anterior del 5 de agosto de 1824, exigiendo que los empleados públicos, al tomar posesión de sus cargos, presentasen declaración jurada de que no pertenecen ni pertenecerán a Logias.

La dictadura de Primo de Rivera, aunque no prohíbe la Masonería, pone cortapisas a las libertades. Y esto siempre afecta a la vida de la Orden, hija de la libertad.

Tras el golpe militar de los sublevados contra el legítimo gobierno de la Segunda República en 1936, la Francmasonería fue prohibida, encarcelados y condenados a muerte sus miembros, en un período de terror, violencia y sangre.

Los efectos de dicha persecución, particularmente la franquista, aún perduran en el subconsciente colectivo de nuestras sociedades. Es necesario un esfuerzo grande para desprejuiciar, informar, arrojar luz sobre la verdadera realidad de la Masonería.

Se entiende, de alguna manera, la reacción de mi amigo. Hoy día, transcurridos unos años de cafés y conversaciones, ya él incluso ha llegado a apreciar a la Orden, habiendo cambiado absolutamente su apreciación de aquellos lejanos días en el Madrid de los Austrias. Es más, cuando decidí hacer pública mi adscripción masónica, él me felicitó, mostrándome todo su apoyo “sin fisuras, tío”…

Toda construcción, como la de una catedral, ha de comenzarse por abajo: los cimientos, los pilares maestros… hacia arriba. Así ocurre con el prejuicio anti masónico que aún anida en la sociedad española con sus restos de franquismo sociológico. Por eso, personalmente, pienso que a la normalización del hecho masónico le viene bien que las Hermanas y Hermanos que lo estimen oportuno hagan pública su condición, libremente.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s