¿Fundamentalismo ritual? ¡No, gracias!

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Un querido amigo, muy atraído por el Rito Inglés estilo Emulación, me pregunta hace un momento: “¿Por qué en el título de tu blog has puesto “Rito Francés”? ¿No separa eso, el distinguir entre ritos?” Tal vez ampliar en forma de post la respuesta que le he dado pueda arrojar luz sobre el propósito tanto de este bloguero como del presente blog (mi respuesta, muy simple, fue: el Rito, en Masonería, une, no separa).

Primeramente, aclaro: no es este un espacio “del” o “sobre” el Rito Francés, sino “desde” lo que vive, piensa, opina, estima a título absolutamente personal un simple masón –yo- que en su Taller trabaja en dicho Rito. Me explico: no siendo especialista en rituales masónicos, difícil me sería (tampoco me gustaría hacerlo en formato digital) mantener con dignidad, solvencia intelectual, rigor histórico y cierta constancia un sitio web de ese tenor que, por otro lado, tendría determinado público lector y no otro. Este blog está orientado tanto a masones y masonas como a quienes trabajan en la vida y en la sociedad fuera del Templo masónico. “Reflexiones a título personal de un masón de Rito Francés”, digo en la descripción de la bitácora. Y esto abarca lo que abarca, tanto alguna reflexión de índole más ritual como otras de tipo histórico, sobre el laicismo, acerca del compromiso social, etc, sin excluir notas o chispazos –quién sabe si latigazos- humorísticos. No es este, pues, tampoco un blog institucional de ninguna Obediencia, Logia o grupo, sino mi blog personal. El blog personal de un masón que, en su Logia –federada en el Gran Oriente de Francia-, trabaja en Rito Francés.

En segundo lugar, siendo la Francmasonería una Orden que rechaza cualquier afirmación dogmática y, por tanto, cualquier fundamentalismo del tipo que fuere (artículo 1º de la Constitución del GODF), se entiende que en ella no cabe tampoco ese cierto integrismo ritual o ritualista que, por momentos, parece asomarse fugazmente –es por épocas- a la red de redes.  Dicho de otro modo: aquí cabemos todos, dentro del respeto fraterno. Tan buen masón puede ser quien trabaja en Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Mizraín, como el que lo hace en Rito Operativo de Salomón, Escocés Antiguo y Aceptado, York, Francés y un largo etcétera. Lo dice nuestro Reglamento General, Libro Primero, título primero, artículo 3º: “El Gran Oriente de Francia incluye en su Obediencia Logias que trabajan en cualesquiera de los Ritos reconocidos por él, sin que pueda haber preeminencia entre ellos”.

¿Por qué razón? Porque una Tenida no es, de ningún modo, un acto mágico, ni sacramental, en el que lo decisivo sea la repetición exacta de determinadas fórmulas so pena de que el asunto se anule o pierda fantástica eficacia, sino un Trabajo de construcción: los masones queremos trabajar construyendo el Templo personal y el Templo de la Humanidad. De ahí que nuestros Ritos –todo Rito masónico- sean formal y sustancialmente diferentes de un misal, de un sacramentario, de un ritual chamánico, de un “libro de las sombras”, etc. No: el Rito, en Masonería, es guión de trabajo que potencia y mantiene determinado equilibrio psicosocial y que facilita la expresión en absoluta libertad y fraternidad de los miembros de la Logia, colocados al nivel de la más perfecta igualdad, sin otra distinción que la de los oficios que, temporalmente, desempeñe cada cual.

Dicho equilibrio, dicha libertad y fraternidad, dicha igualdad los propician y regulan todos los Ritos masónicos, cada cual según su estilo característico, no debiendo considerarse ninguno por encima del resto. Hay –por ejemplo- un solo Gran Oriente de Francia, con diverso y rico patrimonio ritual, cultural, humano. Y ha de ser así: centro de unión, unidad en la diversidad.

Lo reconozco: estoy enamorado del Rito Francés, en el que trabaja mi Logia. Me siento vitalmente identificado con su estilo, sus cadencias, sus tempos, su operatividad, su fraseología… Esto, desde luego, no me impide –sino al contrario- participar con entrega y entusiasmo en las Tenidas de las Logias que visito y que trabajan en otros Ritos. La elección de tal o cual Rito no está en estimar que valga más que los demás, de pensar que sea mejor, sino de que se adapte en mayor o menor medida al estilo, sensibilidad, personalidad y proyecto propios –idiosincrasia- de determinado Taller.

Y punto. No hay que darle más vueltas, pues lo importante es la Masonería, el hecho de que todos somos masones. Así, el Rito no debe separar, debe unir. Malamente estaríamos trabajando si ocurriera lo contrario. De este modo, la enriquecedora variedad de Ritos se convertiría en una abominable guerra de religión más, y… ni la Orden es una religión ni el Rito un sacramento, ni la elección y ejercicio de Rito una cruzada.

Cada vez que se inicia un nuevo hermano en mi Taller, se le da cierta instrucción ritual, en la que se le avisa –entre otras cosas- de lo que sigue: “la Francmasonería es común en todo el universo. Se  expresa en diversos Ritos. Nosotros trabajamos en Rito Francés”. Se trata, pues, de una sola Masonería, vivida, trabajada, expresada a través de su rica diversidad ritual.

Desechando todo fundamentalismo ritual, estimando la universalidad de una Orden, la Francmasonería, que une lo que está disperso, este bloguero y este blog han dicho y aclarado.

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