La homofobia se cura, ¡ánimo!

El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud, casi veinte años después de que –en 1973- lo hiciera la Asociación Norteamericana de Psiquiatría. Razón: no existe base científica alguna para catalogar esta orientación sexual como enfermedad, anomalía o problema.

Desde entonces, el 17 de mayo viene celebrándose como día internacional contra la homofobia, que sí es una fobia y, por tanto, una anomalía, un problema, una enfermedad mental de pronóstico grave. La homofobia, con tiempo y dedicación, puede ser sometida a tratamiento y curarse. Los homófobos, como enfermos que son, han de ser tratados con el respeto propio debido a toda víctima de enfermedad, con compasión y con delicadeza, así como con rotundidad y vigor, ya que deseamos se vean libres de su anómalo comportamiento psíquico.

En esta semana, cuando los empresarios capitalistas del madrileño barrio de Chueca atentan contra la causa de liberación gay montando sus saraos con el único objeto de lucrarse utilizando como coartada o excusa la normalización del hecho homosexual -convirtiendo lo que antaño fuera manifestación reivindicativa seria en desvergonzado comercio y sacacuartos-, presuntamente desde la otra acera Juan Antonio Reig Plà, obispo de Alcalá, conocido por sus desastres bursátiles en la anterior diócesis que regentaba, así como por su recalcitrante anomalía homofóbica, patrocina una publicación en la página web de su obispado, en la que enfermos homófobos ofrecen pistas y consejos para curar lo que ni es enfermedad, ni anomalía, ni problema. No son los enfermos quienes tienen que curar a los sanos.

Ambos, capitalistas avispados y clericales homófobos, no conseguirán cargarse el imparable progreso que se puso en marcha con mucho esfuerzo, sufrimiento –con tortura y muerte- de tantas personas que dijeron ¡basta ya!, y pusieron su piedra en la cantería de una normalización que es ya inexorable.

La enfermedad homofóbica se verá reforzada –por reinfección- en el próximo agosto cuando visite Madrid, para un encuentro juvenil de su cuerda, el homófobo papa Ratzinger, agente de retroviral homofobia. Son los coletazos últimos de unos enfermos que están prontos a convertir su discurso en psicofonía, ya que no son sino cadáveres que creen estar vivos.

Esta tarde, en Madrid, se celebra la gran parada estatal del Orgullo. Espero y deseo que, a pesar de los empresarios capitalistas -que sólo se representan a sí mismos, en ningún caso al colectivo gay- y de los obispos homófobos, el carácter reivindicativo propio de la fiesta logre hacerse visible. Lo tiene muy difícil, pero no es imposible.   

Tags: , , , ,

Deja un comentario

Archivado bajo Francmasonería

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s