Guantes blancos: una reflexión, una pregunta

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El “uniforme” del Francmasón –cualesquiera sean las decoraciones, más o menos masónicas, que le distingan- son el mandil blanco (los hay que, como arbolitos de navidad, cuajados de oros y colores, enmascaran el obligatorio y simbólico blanco) y los guantes, igualmente blancos. Hablemos de estos últimos.

Blancor señal de pureza. Entiéndase, no de pureza en un sentido religioso, victoriano o de moralina clase C, sino pureza, blancura, por no haberse manchado con sangre inocente, con la sangre del Maestro. Los Hermanos y Hermanas, enguantadas sus manos de blanco, trabajan con recta y limpia conciencia: no han sido, no son, no serán cómplices de lo que esclaviza y mata.

¿Siempre van las manos enguantadas durante los Trabajos Masónicos en Tenida?

Por simplificar, digamos que habría dos respuestas, dictadas por el uso y por la simbología.

En muchas Logias, las Hermanas y Hermanos se desenguantan en tres ocasiones:

1ª.- Para prometer su cargo u Oficio,

2ª.- Para unirse en la Cadena de Unión,

3ª.- Para tomar y depositar el óbolo en el Tronco de la Viuda.

Esta sería la primera respuesta.

La segunda –no digo que sea la “auténtica”, pero reflexionar en ella nos ayudará a pensar y depurar motivaciones- figura en el Régulateur du Maçon de 1801 (ediciones À L´Orient, París 2004), con comentarios de Pierre Mollier, página 217:

“Se revistieron con mandiles y guantes de piel blanca, para dar testimonio de que no habían manchado sus manos con sangre inocente”. He aquí, pues, por qué los guantes no deben -¡no pueden!- quitarse jamás, ni para formar la cadena de unión so pretexto de que “el fluido debe circular”, ni para prestar juramento. Esta costumbre de desenguantarse es nefasta, profana, puramente conformista, espiritista, desprovista de toda significación simbólica, participa de la Contra Iniciación según Guénon, a pesar de sus pretensiones ingenuamente sentimentales… ¿Se “sentiría mejor la fraternidad”,  como afirman ciertos masones ávidos, ante todo, de emoción, apretándose las manos desnudas y húmedas? La retirada de los guantes masónicos es una costumbre deplorable que elimina un elemento simbólico esencial y tradicional, constitutivo del grado de Maestro Masón, y lo traviste en beneficio de una costumbre social, sentimental y pequeñoburguesa.

Así pues, el debate está –una vez más- servido: ¿nos quitamos los guantes en determinados momentos, o permanecemos siempre enguantados?

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